-¿Qué lugar ocupa Mendoza en tu vida?
-Quiero vivir acá. Soy súper patriota, tengo tatuado el sol de la bandera argentina y amo Mendoza. Soy muy lujanina: es el lugar donde me crié, donde entreno y que amo. Hay un factor social mendocino y argentino que es difícil de encontrar en otros lugares. Este año estuve viviendo en España. Dos meses compartí casa con una compañera y no podía entender que llegara el domingo y no se juntara con su familia. Es una cultura distinta. En España las familias se reúnen para un cumpleaños o para hacer una paella, pero no es lo mismo que acá. A mí me encanta viajar y conocer otras culturas, pero no cambio las pastas de mi abuela ni los domingos con mi familia por nada. Eso es impagable.
Después de superar momentos difíciles y reencontrarse con su pasión por la bicicleta, Julieta Benedetti apuesta a nuevos desafíos internacionales sin perder de vista aquello que la hace feliz.
Daniel Caballero / Los Andes
-¿Qué tienen esas pastas?
-Ella hace raviol por raviol. Para mí, cocinar es una manera de dar amor. Es algo muy lindo. Me encanta cocinar y llevarle algo a alguien.Todo lo que hay detrás es tiempo y dedicación hacia el otro.
-¿Podés conocer los lugares a los que viajás para competir?
-A veces sí, pero muchas veces son viajes exprés. Una va a correr y está muy concentrada. Por ahí leo un poco antes sobre el lugar al que voy. Después de competir, si me queda medio día y puedo, salgo a conocer. Pero una se prepara mucho tiempo para competir y guarda toda la energía para esos minutos. También me gusta conversar. A veces te tomás un Uber para ir a la pista y terminás charlando con la persona que te lleva.
-Sos de socializar bastante...
-Sí, hablo mucho (Risas). Soy muy extrovertida y me gusta compartir. Es una manera de llevarme algo de los lugares en los que estuve.
La sonrisa aparece con facilidad, pero Julieta no esquiva los momentos difíciles. Detrás de los resultados hubo una etapa en la que el ciclismo dejó de darle alegría. La pandemia, el encierro y la sensación de estar perdiéndose experiencias propias de su edad la llevaron a cuestionarse el camino elegido.
-¿Qué hacés para salir de esos momentos? ¿Leés o buscás otras herramientas?
-Hoy hay muchos libros de psicología y me han dado muchos consejos, pero no soy de leer libros. No soy de las que dicen: "Hoy me distraigo leyendo".
-¿Qué te saca de ese mundo competitivo y te lleva a otro espacio?
-Sin dudas, cocinar. Me encanta y me trae a mi eje. Me centra. Estoy tanto tiempo afuera que, cada vez que tengo un ratito, quiero estar con mi mamá, con mi hermana o juntarme con mis amigos. Es lo que más me gusta.
La mendocina fue distinguida con el Olimpia de Plata como la mejor ciclista del país de la temporada 2025.
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-¿Les cocinás a tus amigos? ¿Cuál es tu especialidad?
-Sí, por supuesto. Es algo que traigo mucho de mis abuelos. Si hay una especialidad, son las pastas. Cuando cumplí 16 años, lo que pedí de regalo fue una Pastalinda. ¡Imaginate! Tengo mi Pastalinda y me gusta mucho hacer pastas. Las rellenas son mis favoritas.
-¿Cómo sería uno de esos días ideales?
-Levantarme un domingo a las nueve de la mañana, hacerme unos mates y prender el fuego para preparar un estofado.
-A la vieja usanza, como hacían las madres y las abuelas...
-Me encanta. Traigo mucho de mis abuelos. En mi casa siempre se cocinó mucho y comemos de todo. Tenemos una gran cultura de cocinar en casa.
Fuera de la bicicleta, Julieta intenta sostener una rutina que le permita estudiar y compartir tiempo con los suyos. Su hermana, dos años mayor que ella, es enóloga. En su casa, la comida saludable forma parte de la vida cotidiana, aunque eso no significa que ella se imponga grandes sacrificios para cumplir con su preparación.
-Tu hermana es enóloga. ¿Cómo te llevás con el vino y el alcohol?
-Cero alcohol. Me gusta, lo probé, pero mi forma de vida no va demasiado de la mano con eso. En una juntada con amigos por ahí tomo un poquito, una copa, pero después lo pagás. Con la comida pasa algo parecido. Mucha gente me dice: "¡Qué feo estar siempre a dieta!". Pero es mi manera de vivir, lo tengo incorporado y no me genera problemas. Mi familia también fue cambiando y la verdad es que comemos muy sano.
A los 22 años, combina la exigencia del alto rendimiento con sus estudios de Comercio Exterior y el deseo de seguir creciendo en el ciclismo internacional.
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-¿Te preparás vos las comidas?
-A veces cocina mi mamá y otras veces cocino yo.
Una mirada propia sobre la política y la juventud
Julieta no vive al margen de lo que pasa, aunque reconoce que la política no ocupa un lugar central en su rutina. Entre los entrenamientos, los viajes y el estudio, asegura que no tiene demasiado tiempo para involucrarse. Prefiere evitar los extremos y cree que las nuevas generaciones tienen derecho a expresarse, siempre que lo hagan sin violencia.
-¿Se habla de política en tu casa?
-Poco y nada. Estamos poco tiempo juntos y tratamos de no meternos demasiado, más allá de que todos tenemos una idea parecida.
-¿Alguna vez militaste?
-No. Fui presidenta de mesa en las elecciones. Siempre me gustó el Magisterio, donde hay listas y elecciones, aunque con la pandemia vivimos poco esa experiencia. Creo que está bueno aprender, porque son herramientas para la vida. Algunos amigos se metieron más en esa época, pero yo tengo una vida deportiva que me lleva a entrenar a full. No me da mucho margen para la política.
-¿Cómo ves la situación política y económica del país y de la provincia?
-Son temas en los que no me gusta meterme demasiado. Estamos en un momento difícil y la sociedad está complicada. Siempre digo que, cuando estamos en un bando, terminamos odiando al otro, y para mí los extremos no son buenos. Podés estar a favor o en contra de un gobierno, pero parece que siempre vamos a ver el vaso medio vacío. Creo que hay que tratar de mirar las cosas de otra manera.
Entre entrenamientos, viajes y competencias, Julieta busca mantener el equilibrio y disfrutar del camino tanto como de los resultados.
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-¿Usás mucho las redes sociales?
-Las uso para mantener el contacto con los sponsors y con la gente que me apoya. Para mí no son un lugar donde desconectarme mentalmente, sino una herramienta de trabajo. Tenés que subir una foto, un video… Las redes me saturan.
-En distintos lugares del mundo, muchos jóvenes y estudiantes están saliendo a expresarse y a reclamar. ¿Cómo lo vivís?
-Me parece muy bueno que los estudiantes puedan expresar su descontento. No creo que esté bien quedarse callado, pero hay formas que no son necesarias. La destrucción, el daño y la violencia son cosas con las que estoy completamente en desacuerdo. Lamentablemente, a veces son los medios que encuentran para que los escuchen. No está bueno, porque creo que hay muchas herramientas antes. No estoy tan informada como para saber si antes intentaron otras formas más pacíficas, pero no estoy de acuerdo con la violencia en general. No creo que esas sean las maneras de expresarse.
La bicicleta ocupa buena parte de su vida, pero Julieta tiene claro que quiere construir un futuro más allá del deporte. Estudia la Licenciatura en Comercio Exterior en la Universidad de Congreso, una elección vinculada con sus intereses y con el ambiente en el que creció.
Julieta Benedetti se consolidó como una de las grandes promesas del ciclismo argentino y ya cosecha resultados en competencias internacionales.
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-¿Por qué fue que elegiste la carrera?
—Elegí Licenciatura en Comercio Exterior porque el comercio y los negocios son algo que traigo de mi casa. Me gustan el comercio, los idiomas y viajar. Esta carrera me permite seguir abriendo puertas, y la bicicleta también me ayuda mucho en eso.
Es una mendocina apasionada del ciclismo
-¿Cómo empezó tu camino en el ciclismo?
-Yo venía del mountain bike y Gustavo Alaria fue quien me impulsó a pasar a la ruta. Me propuso prepararme para los Juegos Evita y después me invitó a probar la pista. Le debo mucho de lo que soy, porque me transmitió esa pasión y ese amor por el ciclismo.
-¿Con qué disciplina te sentís más cómoda?
—No me puedo decidir. La ruta me encanta y me ha ido mejor, porque físicamente me sale más fácil y me favorece. Pero la pista tiene otra adrenalina, otra dinámica y otra estrategia. El mountain bike también me encanta, aunque es más individualista.
-¿Qué significó ganar la medalla de oro en los Juegos Suramericanos?
—Fue algo hermoso. Estuvimos un mes concentradas y fue un proceso duro, pero dio resultado. La entrega que sentí por mis compañeras en la ruta no la había sentido nunca. Claramente, no habría conseguido la medalla sin ese trabajo colectivo.
-También hiciste historia al ganar la Copa España...
-Estuve cinco meses en un equipo de Valencia y pude conocer otra cultura del ciclismo femenino. Largar una carrera con 120 chicas es inexplicable. Quedé líder en las categorías élite y sub-23, y fui la primera argentina en ganarla.
-¿Cuáles son tus próximos objetivos?
-Quiero volver a competir afuera y prepararme para los Juegos Panamericanos.