Tal como se lo preveía, el partido entre Godoy Cruz y Deportivo Maipú por el interzonal de la Primera Nacional tuvo de todo y se vivió como si fuese un verdadero clásico para ambos. La presencia de Enzo Pérez, el enorme recibimiento Tombino, los fuegos artificiales sobre el cierre, y el gol agónico Cruzado decantaron en un cierre caliente.
Llega la noche en el Feliciano Gambarte, y con ella el pitazo final de Álvaro Carranza que genera dos reacciones igual de contradictorias y lógicas: la euforia Botellera por un triunfazo fuera de su estadio, mezclándose con la desazón de todo Godoy Cruz por dejar ir una victoria que hubiese sido fundamental para prenderse de forma definitiva en la pelea de arriba.
Todavía en el verde césped, los jugadores y allegados de la visita comenzaron a juntarse sobre la mitad del terreno. Allí dieron rienda suelta a toda la algarabía del momento. Abrazos, felicitaciones, risas, y cantitos improvisados coparon la escena a escasos centímetros de los futbolistas del Tomba, todavía con las pulsaciones a mil por el partido perdido. Hacía falta un gesto, una mirada, o cualquier chispa que encendiera el polvorín.
El festejo de Enzo Pérez que se llevó todas las miradas:
Ahí la atención se centró sobre Enzo Pérez, volante y capitán del Deportivo Maipú que mantuvo un duelo especial con la gente del Expreso durante toda la tarde. Fue reprobado cuando se lo nombró en la previa y en cada intervención que tuvo. Y en medio de los festejos, su festejo causó la polémica.
El mediocampista se abrazó con sus compañeros, y se mostró feliz por el triunfazo. En un determinado momento, se tomó el escudo del club de sus amores y lo besó mirando al horizonte. Algunos jugadores de Godoy Cruz reaccionaron con bronca, y hasta se observó una intempestiva salida de ambos conjuntos hacia la zona de vestuarios. No hubo notas post partido, cruce de saludos o charlas entre los colegas de ambos cuadros, ni nada de camaradería.
Todo parece haber quedado ahí, en una simple escaramuza. Según se pudo observar, los jugadores de Maipú continuaron los festejos en el vestuario, mientras que los de Godoy Cruz mantuvieron seriedad y bronca por la derrota. Así pasó otro capítulo en la historia de Enzo Pérez y Godoy Cruz.