Godoy Cruz consiguió esta tarde un triunfo fundamental en su carrera por el ascenso, cuando restan apenas cuatro fechas para el final del campeonato de Primera Nacional. El Tomba venció a Los Andes en un partido cargado de dramatismo, lo dio vuelta en los minutos finales y mantiene intacta la ilusión de pelear por el título.
El torneo tiene a Ferro como líder, con Deportivo Morón como escolta y al conjunto mendocino en el tercer lugar. Con esta victoria, Godoy Cruz quedó a cinco puntos de la cima y a dos del Gallito, por lo que cada partido adquiere un valor enorme en esta recta final.
Una remontada a puro corazón
El encuentro parecía complicarse para el Tomba. Los Andes se puso en ventaja y durante buena parte del partido el equipo mendocino no encontraba los caminos para llegar al empate. Sin embargo, el conjunto dirigido por Pablo De Muner no bajó los brazos.
La reacción llegó en el tramo final. El equipo se adelantó en el campo, buscó con mayor decisión y terminó encontrando los goles que le permitieron quedarse con una victoria que hizo explotar de felicidad al estadio Feliciano Gambarte.
Para De Muner, el triunfo tuvo un componente que fue mucho más allá de lo futbolístico. El entrenador destacó la comunión que se generó entre sus jugadores y los hinchas y resumió la sensación que quedó después de la remontada: sintió que el partido lo ganó todo Godoy Cruz, desde adentro y desde afuera de la cancha.
“Lo ganamos todos. Lo jugamos todos y lo ganamos todos. Cada uno aportó lo suyo y, más allá de lo extraordinario que hicieron los jugadores, también fue muy importante lo de la gente”, expresó.
El entrenador, además, reconoció que durante el partido tuvo una certeza difícil de explicar y estaba convencido de que el Tomba iba a terminar ganando, aunque no sabía de qué manera iba a suceder. "Sentía que lo íbamos a ganar. No tenía bien claro cómo, pero sentía que lo íbamos a ganar”, confesó.
La unión que empujó al equipo
La victoria también tuvo un fuerte componente emocional. Godoy Cruz necesitaba los tres puntos y, en un partido de estas características, la presión podía convertirse en un obstáculo. Sin embargo, el equipo logró transformar esa tensión en energía.
De Muner consideró que todos los integrantes del plantel, el cuerpo técnico y los hinchas merecían vivir una tarde así por la unión que se percibió durante el encuentro.“Todos nos merecíamos un triunfo como este, por esa unión que se sintió de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro”, sostuvo.
El técnico también habló de la presión que representa afrontar una definición de campeonato con el ascenso como objetivo. A esta altura de la temporada, cada partido suma una carga emocional mayor y convivir con ella no resulta sencillo; “La mochila emocional cada vez pesa más y poder convivir con eso no es fácil. Estos jugadores, hasta el último momento, llevaron una identidad adelante y no renunciaron nunca. El premio está muy claro”, explicó.
De Muner confió en la reacción
Desde el comienzo, el entrenador sabía que Los Andes iba a presentar un desafío importante. La lectura que hizo durante el partido fue que el rival podía sostener el ritmo durante un tiempo, pero que con el correr de los minutos el desgaste podía aparecer. “Iba a ser un partido difícil, pero sabía que Los Andes no ibaa aguantar el ritmo de partido”, enfatizó.
El conjunto visitante encontró una ventaja que estaba dentro de los escenarios previstos por el cuerpo técnico: aprovechar los espacios para lastimar de contra. Y así ocurrió. Sin embargo, el golpe no consiguió quebrar al Tomba.
Esa capacidad de reacción terminó siendo determinante para que Godoy Cruz pudiera quedarse con tres puntos que lo mantienen plenamente metido en la pelea.
Las variantes que cambiaron el partido
Una de las decisiones del entrenador estuvo relacionada con la búsqueda de mayor peso ofensivo. De Muner apostó por Axel Rodríguez y el doble nueve, una variante que terminó teniendo un impacto positivo en el desarrollo del encuentro. “Axel es un jugador muy importante para nosotros y hoy nos podía dar algo distinto, por eso aposté al doble nueve. Terminó dándose de manera positiva”, explicó.
Sin dudas que una de la figuras en el Tomba fue el uruguayo, Vicente Poggi. El entrenador también destacó la versatilidad del jugador, a quien considera una pieza de jerarquía dentro de su equipo. “Es un jugador de jerarquía, un gran futbolista que todavía tiene muchísimo para crecer. Se adapta muy bien a cualquier posición”, señaló.
De Muner, además, dejó en claro que sus decisiones están vinculadas con la búsqueda permanente de soluciones y no con la necesidad de encontrar excusas.
El sueño del ascenso sigue intacto
Con cuatro fechas por delante y el campeonato cada vez más cerca de su definición, Godoy Cruz sabe que no tiene margen para relajarse. La victoria ante Los Andes le permitió mantenerse cerca de los puestos de arriba y, sobre todo, reforzó la confianza de un equipo que se niega a abandonar su objetivo. “Sigo confiando muchísimo en este grupo, que se brinda todos los días. Vamos a ir por ello hasta el último día que exista la chance, pero hay que ir partido tras partido. Cada partido tiene un peso y es diferente. Lo bueno es que el equipo vaya respondiendo de la manera que lo está haciendo”, concluyó.
Godoy Cruz volvió a demostrar que está dispuesto a pelear hasta el final. Esta vez, cuando parecía que el golpe podía dejarlo sin respuestas, el Tomba encontró carácter, fútbol y el empuje de su gente para dar vuelta la historia. El sueño del ascenso sigue más vivo que nunca.