Córdoba volvió a quedar dividida en dos. Belgrano derrotó 1-0 a Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes, en un clásico que parecía destinado a terminar en empate, pero que tuvo un giro inesperado en los minutos finales. Cuando la tensión ya dominaba cada rincón del estadio, el Pirata encontró una contra perfecta y apareció Ramiro Hernandes para desatar el festejo celeste.
Fue un clásico de dientes apretados, pocas situaciones y enorme tensión. Talleres tuvo su gran oportunidad, llegó a pegarle al travesaño y parecía estar más cerca del golpe. Pero Belgrano resistió, esperó su momento y encontró el premio cuando ya no había margen para una respuesta.
Talleres tuvo el palo y el travesaño, pero el gol nunca llegó
El clásico arrancó con Belgrano intentando imponer condiciones, aunque la primera gran oportunidad fue de Talleres.
Rick Lima recibió por la derecha, se metió en el área y sacó un remate rasante que exigió una enorme respuesta de Manuel Vicentini. El arquero alcanzó a rozar la pelota con la punta de los dedos y consiguió desviarla lo suficiente para que terminara estrellándose contra el palo.
Fue el primer aviso de una noche que tendría al arco como protagonista.
El partido continuó con mucha intensidad, pero también con demasiadas imprecisiones en los metros decisivos. Recién a los 36 minutos apareció una nueva oportunidad concreta.
La presión alta de Belgrano dejó a Lucas Passerini frente a Ezequiel Unsain. El delantero quiso asistir a Emiliano Rigoni en lugar de definir y la jugada terminó diluyéndose ante la rápida intervención del arquero de Talleres.
El primer tiempo se consumió con el marcador en cero y la sensación de que cualquier detalle podía cambiar la historia.
El travesaño salvó a Belgrano y el Pirata respondió con un golpe brutal
El complemento arrancó con un Talleres mucho más decidido. La T se adueñó de la pelota, adelantó sus líneas y comenzó a arrinconar a Belgrano.
El equipo de barrio Jardín tuvo mayor protagonismo y encontró espacios para atacar. Pero cuando parecía que el gol estaba al caer, apareció nuevamente Vicentini.
A los 35 minutos, el juvenil Giovanni Baroni tomó la pelota para ejecutar un tiro libre en la puerta del área. El zurdazo fue espectacular y obligó al arquero de Belgrano a realizar una volada monumental.
La pelota, sin embargo, tenía otro destino: pegó en el travesaño.
Talleres se quedó con las manos en la cabeza.
Y pocos minutos después, el fútbol le dio una respuesta brutal.
A los 41, un córner a favor de la T terminó transformándose en una pesadilla. Juan Velázquez comandó una contra fulminante, encontró a Ramiro Hernandes y el juvenil quedó frente al arco.
No dudó.
Definió y puso el 1-0 para Belgrano.
El Kempes explotó.
De un lado, la celebración interminable del Pirata. Del otro, el golpe de un Talleres que había tenido el travesaño y terminó perdiendo el clásico cuando ya casi no quedaba tiempo.
Belgrano vuelve a golpear y Talleres queda al borde del abismo
El triunfo profundiza las diferencias entre los dos equipos cordobeses.
Belgrano, dirigido por Ricardo Zielinski, sigue defendiendo el título conseguido en el Apertura y permanece en zona de clasificación a los octavos de final del Clausura. Además, mantiene expectativas en la Tabla Anual y ya tiene asegurada su presencia en la Copa Libertadores 2027.
El calendario todavía le guarda otro desafío especial: el Trofeo de Campeones, que disputará el sábado 19 de diciembre en el Kempes ante el ganador del Clausura.
Para Talleres, en cambio, el panorama es mucho más oscuro.
El equipo de Omar De Felippe permanece en el último puesto de la Zona A junto a Central Córdoba de Santiago del Estero y prácticamente quedó sin posibilidades de alcanzar los octavos de final. También se complicó su camino hacia la Sudamericana 2027 y la preocupación comienza a trasladarse hacia la próxima temporada, donde necesitará sumar para no quedar comprometido con los promedios.
El mal ciclo que había comenzado con Jorge Sampaoli dejó consecuencias y la T todavía busca recuperar el rumbo.
Belgrano festejó ante Talleres en un clásico vibrante: ganó 1-0 sobre el final y extendió su dominio reciente ante la T.
Gentileza
Belgrano volvió a quedarse con Córdoba
El clásico cordobés nació en 1914, cuando Belgrano derrotó 1-0 a Talleres por la Liga Cordobesa. Más de un siglo después, la rivalidad sigue escribiendo capítulos.
En torneos organizados por AFA, el historial marca 47 enfrentamientos, con 12 triunfos de Belgrano, 11 de Talleres y 25 empates.
El antecedente más cercano también había terminado con festejo Pirata: el 9 de mayo de 2026, Belgrano derrotó 1-0 a Talleres en el Kempes por los octavos de final del Apertura, con gol de Francisco González Metilli.
Ahora volvió a repetir la historia.
El triunfo puso fin a una seguidilla de siete empates oficiales consecutivos y cortó una extensa racha sin victorias celestes frente a la T.
En el historial general, que incluye partidos oficiales, torneos locales y amistosos, se contabilizan 409 clásicos: Belgrano ganó 135, Talleres 133 y hubo 140 empates. Además, existe un partido disputado en 1975 cuyo resultado no fue documentado.
Esta vez tampoco hubo lugar para las dudas: Belgrano esperó su momento, sobrevivió al travesaño y golpeó cuando el clásico se moría. Córdoba volvió a teñirse de celeste.