El fútbol mendocino guarda historias irrepetibles. Una de ellas ocurrió el 25 de mayo de 1990, cuando Godoy Cruz recibió al Sevilla de España en el Feliciano Gambarte. En la víspera del Mundial de Italia, los hinchas del Tomba disfrutaron de Norberto “Beto” Alonso con la camiseta número 10 y Ricardo Gareca. El encuentro terminó 2-0 para los españoles.
Fue una soleada tarde de mayo. El Gambarte estaba preparado para una fiesta y la expectativa de los hinchas pasaba, sobre todo, por ver al “Beto” Alonso manejando los hilos del equipo dirigido por Alberto Isaías Garro.
Sin embargo, cuando Godoy Cruz salió a la cancha, el ídolo de River todavía no había llegado. “¿Y el Beto?”, se preguntaban los hinchas, desilusionados. El futbolista venía desde Buenos Aires y un retraso en su vuelo demoró su llegada al estadio.
Unos minutos después de iniciado el partido, Alonso pisó el césped, se cambió rápidamente y se acercó al banco de suplentes para hablar con “Tachuela” Garro.
—Hola Alberto, ¿cómo le va? Discúlpeme, se me retrasó el vuelo y por eso he llegado a esta hora.
—Bueno, caliente Beto que va a entrar.
—No hay problemas, Alberto. Sería una falta de respeto para los muchachos. Entro en el segundo tiempo.
El Beto Alonso fue uno de los refuerzos con que Godoy Cruz enfrentó al Sevilla-
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Garro aceptó y Alonso se sentó a esperar. Desde las tribunas bajaba el clásico “olé, olé, olé, olé, Betooooo, Betooooo”, mientras los hinchas aguardaban la oportunidad de volver a disfrutar de la zurda de un jugador que se había retirado oficialmente el 13 de junio de 1987.
“Se había retirado, pero no sabés lo que jugaba. La calidad estaba intacta”, recordó años después el entrenador.
Gareca también estuvo
La otra gran figura que Godoy Cruz incorporó especialmente para aquel amistoso fue Ricardo Alberto Gareca. El “Tigre”, que por entonces jugaba en Vélez Sarsfield, vistió la camiseta número 9 del Expreso.
Alberto Garro recordó en diálogo con Diario Los Andes una anécdota que refleja la personalidad del delantero. Gareca llegó acompañado por Carmelo Faraone, su representante y exentrenador en Boca.
“En el vestuario, antes del partido, me acerqué y le dije: ‘Ricardo, yo he visto en los partidos por televisión que usted se vuelca por la izquierda. ¿Quiere jugar por ahí?’. Y me dijo: ‘Alberto, no hay ningún problema, juego por derecha, por izquierda, por donde usted me diga’. Eso habla del profesionalismo de la persona”, relató Garro.
También habían sido convocados otros futbolistas vinculados con la historia tombina. Hermes Rubén Almeida, que estaba en Boca, recibió autorización del vicepresidente Carlos Heller para jugar. Daniel Oldrá, por entonces en River, tenía previsto participar, pero una lesión muscular lo dejó afuera y debió observar el encuentro desde la platea.
La gira de Sevilla por Sudamérica
El equipo español llegó a Mendoza bajo la conducción del rosarino Vicente Cantatore, como parte de una gira por Sudamérica. El Sevilla había arribado a la región sin varios de sus principales futbolistas, convocados por sus selecciones para disputar el Mundial de Italia.
Entre las ausencias estaban el arquero soviético Rinat Dassaev, el goleador austríaco Anton Polster, el uruguayo Pablo Bengoechea y el mediocampista Rafa Paz.
La delegación española había llegado a Mendoza el martes 22 de mayo, tres días antes del encuentro. En su recorrido por Sudamérica había empatado sin goles frente a Alianza Lima, vencido 4-1 a Deportes Arica e igualado 1-1 ante Valdivia, ambos en Chile.
El “Beto” Alonso encendió el Gambarte
Aunque la diferencia de jerarquía hacía pensar en un partido favorable al Sevilla, el equipo español no logró dominar con claridad al Tomba. Godoy Cruz emparejó el desarrollo y llegó al complemento con la expectativa de dar vuelta el resultado.
Entonces apareció Alonso con la camiseta número 10.
“Taco, toque y pelotas de gol”, describió la crónica de Los Andes publicada el sábado 26 de mayo de 1990. “Todos los aplausos para el ídolo que regalaba algunas de sus fantasías”.
Diario Los Andes contó los pormenores de aquella tarde de mayo, cuando Alonso vistió la camiseta de Godoy Cruz.
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Con el “Beto” como conductor, Godoy Cruz se adueñó del trámite y tuvo oportunidades para igualar. Gareca y el “Chino” Vargas dispusieron de chances claras, pero no pudieron concretarlas. Tras una pérdida en la salida, Sevilla aprovechó el contraataque y terminó de sellar el 2-0.
La historia del ídolo
La historia del “Beto” Alonso tiene una particularidad: durante su carrera, el ídolo de River vistió otras camisetas en contadas ocasiones.
La primera fue durante la temporada 1976/77, cuando pasó al Olympique de Marsella. La segunda, en 1982/83, cuando se incorporó a Vélez Sarsfield luego de que Alfredo Di Stéfano no lo tuviera en sus planes.
La tercera ocurrió en Mendoza, aquella tarde patria de 1990. Por 45 minutos, los hinchas de Godoy Cruz pudieron disfrutar de la magia de su zurda con la camiseta del Tomba, en el césped del histórico Feliciano Gambarte.
El resultado quedó para las estadísticas. La imagen del “Beto” Alonso con la número 10 de Godoy Cruz, en cambio, se convirtió en una de esas postales inolvidables del fútbol mendocino.