16 de septiembre de 2026 - 20:24

Copa Davis: Molteni y Andreozzi se reencuentran después de casi siete años y van por un punto clave

Molteni y Andreozzi se reencontrarán como dupla en la Copa Davis ante Turquía, casi siete años después de su último partido juntos.

Hay sociedades que no necesitan empezar de cero. Se construyen con años de amistad, partidos compartidos, triunfos, derrotas y un conocimiento del otro que permanece incluso cuando los caminos profesionales toman rumbos diferentes. Andrés Molteni y Guido Andreozzi volverán a comprobarlo con la camiseta de la Selección Argentina de Tenis YPF, en la serie de Copa Davis frente a Turquía, en el estadio Ruca Che de Neuquén.

Los dos doblistas argentinos se conocen desde hace muchos años y ya saben lo que significa compartir una cancha. Disputaron 21 partidos como pareja en el circuito profesional, con 16 victorias y apenas cinco derrotas, una efectividad del 76 por ciento. Además, levantaron juntos tres trofeos del ATP Challenger Tour: Caltanissetta 2016, Szczecin 2019 y Buenos Aires 2019.

Pero fue aquella temporada 2019 la que dejó una de las mejores postales de su sociedad. En septiembre encadenaron tres finales consecutivas sobre polvo de ladrillo. Primero fueron subcampeones en Génova; una semana después conquistaron Szczecin y, apenas quince días más tarde, volvieron a festejar en Buenos Aires.

Su último partido como dupla fue en octubre de 2019, en el Challenger de Santo Domingo. Después, cada uno continuó su camino. Casi siete años más tarde, la Copa Davis vuelve a ponerlos del mismo lado de la red, aunque ahora desde otro lugar: ambos llegan consolidados como especialistas de dobles y con una experiencia mucho mayor.

La amistad que puede acelerar el reencuentro

La falta de partidos recientes juntos no parece ser una preocupación para Andreozzi. El vínculo construido durante años aparece como uno de los principales argumentos para recuperar rápidamente los automatismos.

“Tenemos una relación de muchos años con Molto. Quizás va a costar un poquito tener ese entendimiento perfecto de entrada, pero nos conocemos mucho, somos muy buenos amigos y con los días de entrenamiento nos vamos a ir entendiendo cada vez más”, explicó Andreozzi este miércoles durante una conferencia de prensa.

El porteño sabe, además, lo que significa vestir por primera vez la camiseta argentina. En febrero tuvo su debut en la Copa Davis, en Busán, donde junto a Federico Gómez derrotó a la pareja de Corea integrada por Ji Sung Nam y Uisung Park.

Pero 2026 le está entregando, además, el mejor año de su carrera en la especialidad.

Junto al francés Manuel Guinard, Andreozzi conquistó el Masters 1000 de Indian Wells, fue finalista en Madrid y alcanzó los cuartos de final en Wimbledon y el US Open. Ese recorrido lo llevó hasta el 15° puesto del ranking mundial de dobles.

“Él conoce mi juego, yo conozco el suyo, así que en ese sentido no me preocupa”, agregó el argentino, convencido de que la historia compartida puede convertirse rápidamente en una ventaja dentro de la cancha.

Molteni, experiencia y una historia con la camiseta argentina

Del otro lado estará Molteni, uno de los doblistas argentinos con mayor experiencia internacional de los últimos años y también un hombre con recorrido en la Copa Davis.

Desde su debut en 2017 acumula seis triunfos y cinco derrotas en la competencia y compartió cancha con dos compañeros: Horacio Zeballos y Máximo González.

Actualmente ocupa el 61° puesto del ranking ATP de dobles y viene de alcanzar los octavos de final del US Open junto a González, pareja con la que construyó durante las últimas temporadas una extensa trayectoria internacional.

Ahora, sin embargo, el desafío es diferente. La prioridad pasa por recuperar rápidamente los movimientos, las señales y esa química que alguna vez los llevó a conquistar títulos juntos.

Y el escenario también tiene su particularidad.

Ruca Che, una cancha que ya empieza a sentirse argentina

Los días previos a la serie fueron importantes para que ambos pudieran adaptarse a las condiciones del estadio Ruca Che. Molteni destacó especialmente la posibilidad de haber llegado con anticipación para trabajar sobre los detalles que pueden marcar diferencias durante la competencia.

“La adaptación viene siendo muy positiva. Nos encontramos con una cancha que está muy buena y fácil para adaptarse, y haber llegado con varios días de anticipación nos permite seguir entrenando y afinando cosas”, señaló.

Y agregó: “Tanto Guido como yo nos sentimos muy cómodos con las condiciones y estamos muy contentos con el estadio y con todo lo que se armó”.

Andreozzi también valoró el escenario neuquino y destacó el recibimiento que tuvieron desde su llegada.

“Estamos en ese proceso de adaptación, pero la cancha está muy linda y es bastante lenta. Vamos a terminar de afinar detalles en estos días y creo que vamos a llegar bien preparados”, sostuvo.

Y completó con una referencia al público: “Estoy muy contento de estar en Neuquén; desde que llegamos al aeropuerto se sintió el cariño de la gente y va a ser un fin de semana muy lindo con todos ellos”.

En la Copa Davis, los antecedentes quedan afuera

La historia compartida, los títulos y los rankings pueden aportar confianza, pero para Molteni hay una certeza: la Copa Davis tiene reglas emocionales propias.

El doblista argentino recordó lo ocurrido en la serie frente a Kazajistán en Rosario y remarcó que la clasificación de los jugadores no necesariamente determina lo que sucede cuando comienza la competencia.

“Los partidos de Copa Davis son aparte, no influye el ranking. Ya nos pasó en Rosario contra Kazajistán; si bien no tenían una gran clasificación, jugaron muy bien”, explicó.

Para Molteni, la Davis agrega un componente diferente al circuito habitual.

“En la Davis hay otro condimento, otras presiones y ganas de rendir, así que puede pasar cualquier cosa y los rivales se pueden potenciar”, advirtió.

Por eso, el objetivo de la nueva vieja sociedad argentina está claro: llegar preparados, recuperar los automatismos y responder cuando llegue el momento de salir a la cancha.

“Ojalá tengamos un gran fin de semana que podamos cerrar; aportar nuestro punto sería vital y ojalá que los chicos también hagan su trabajo”, cerró Molteni.

Casi siete años después de su último partido juntos, Molteni y Andreozzi vuelven a encontrarse. Esta vez no habrá un Challenger en juego ni un trofeo individual como objetivo. Habrá una camiseta, una bandera y un punto de Copa Davis que puede tener un peso enorme para Argentina.

LAS MAS LEIDAS