US Open: Alexander Zverev se coronó campeón por primera vez tras vencer a Ben Shelton en una final apasionante. El alemán dominó el encuentro en gran parte, demostrando un nivel de juego excepcional para alzarse con el título. El marcador fue 6/3, 7/6, 5/7 y 6/2 a favor del germano
Zverev resistió la presión y pegó primero en la final del US Open
Alexander Zverev se consagró campeón del US Open por primera vez en su carrera después de vencer a Ben Shelton en una final apasionante, en la que el alemán mostró una enorme solidez en los momentos decisivos. El actual N°2 del mundo manejó gran parte del encuentro con autoridad y terminó levantando el segundo título de Grand Slam de su carrera.
El nerviosismo pareció apoderarse de Shelton desde el comienzo. Una doble falta le permitió al alemán quedarse con el game inicial y, a partir de allí, Zverev construyó una ventaja que supo administrar con enorme categoría.
El estadounidense tuvo algunas oportunidades para incomodar al alemán y obligarlo a sacar bajo presión, pero no consiguió aprovecharlas. Zverev, en cambio, mantuvo la calma en los puntos importantes y cerró la primera manga sin mayores sobresaltos.
La regularidad de Zverev apareció en el momento más caliente
La segunda manga presentó un escenario completamente diferente. Shelton comenzó a jugar con mayor soltura y el partido se hizo mucho más equilibrado.
Sin embargo, Zverev no abandonó su libreto. El alemán siguió apostando por su regularidad, su potencia y, sobre todo, por una fortaleza mental que terminó inclinando la balanza.
El set llegó al tiebreak, un terreno en el que el alemán volvió a demostrar toda su jerarquía. Zverev tomó rápidamente una ventaja de 5-0 y, con un tenis impecable y un temple envidiable, no le dio posibilidades de reacción a Shelton.
El alemán se quedó con el desempate y también con la segunda manga, quedando a un solo set de la consagración.
Shelton reaccionó y encendió al público estadounidense
El tercer parcial mantuvo la paridad, pero Shelton tuvo finalmente una oportunidad que podía cambiar el rumbo de la final.
El estadounidense dispuso por primera vez de un punto de quiebre, con la posibilidad de ponerse 4-2 y saque. Sin embargo, Zverev volvió a responder con inteligencia en un momento límite y evitó que el local tomara una ventaja que podía resultar determinante.
Shelton no bajó los brazos. Con el público completamente metido en el partido, encontró finalmente el quiebre cuando sacaba Zverev con el marcador 6-5 y consiguió quedarse con el set.
La final estaba nuevamente abierta y el estadio explotó de ilusión.
Zverev no dejó escapar otra oportunidad y gritó campeón
Todo hacía pensar que el tercer set podía convertirse en el envión anímico que Shelton necesitaba para llevar la definición hasta el quinto parcial.
Pero Zverev tenía otros planes.
El alemán quebró en el primer game del cuarto set y rápidamente recuperó el control absoluto de la final. A partir de allí, volvió a exhibir su mejor versión, sostuvo la presión y navegó con autoridad hacia el cierre.
Esta vez no hubo fantasmas ni remontadas.
Zverev mantuvo la concentración hasta el último punto y finalmente pudo levantar los brazos para celebrar una consagración que durante años se le había negado.
La revancha de Zverev: de aquella final perdida a la gloria en Nueva York
El título tiene un significado todavía más especial para el alemán porque le permitió dejar definitivamente atrás uno de los golpes más duros de su carrera.
En la final del US Open 2020, Zverev estuvo a solamente un set de conquistar su primer Grand Slam. Había tomado una ventaja de 2-0 ante Dominic Thiem, pero terminó perdiendo aquella definición de manera increíble.
Seis años después, la historia fue diferente.
Zverev volvió a una final en Nueva York, soportó la presión, resistió la reacción de un local y finalmente conquistó el trofeo que tanto había buscado.
El alemán levantó así el segundo Grand Slam de su carrera y escribió una nueva página en la historia grande del tenis. Esta vez, en el lugar donde alguna vez había sufrido una de las derrotas más dolorosas de su vida, Zverev encontró finalmente su revancha.
Nueva York ya no es el escenario de su frustración. Ahora es el lugar donde Alexander Zverev se convirtió, por fin, en campeón.