Los centros católicos de Irlanda donde se recluía a las madres solteras y a sus hijos permitieron que se experimentaran nuevas vacunas en los niños, según una nueva denuncia que ayer añadió más polémica al papel de estas instituciones. Ochenta niños enfermaron a mediados de los años 1970 después de que se les administrase accidentalmente una vacuna para ganado mientras eran usados para probar otras, denunció la radio irlandesa Newstalk.
