7 de noviembre de 2012 - 12:23

Decepción y enojo entre los republicanos

Los seguidores del candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, aceptaron con decepción y enojo la derrota opositora, tras conocerse los primeros resultados que otorgaron la reelección al presidente demócrata, Barack Obama.

“Me siento muy decepcionada de que el ex gobernador

Mitt Romney

no ganó y muy decepcionada con los estadounidenses de que lo votaran a Obama porque él no mantuvo su promesa“, dijo Claire Malaguti tras darse a conocer las primeras proyecciones de los medios norteamericanos que daban ganador a Obama.

Sentada en una de las mesas redondas dispuestas en el salón de un céntrico hotel de Boston por la campaña del senador republicano Scott Brown, Claire siguió de cerca los comicios frente a una de las pantallas que seguían segundo a segundo el desarrollo de la elección presidencial en todo el país.

Cerca de las 10 de la noche (12 en Argentina), comenzó a vivir el desencanto de la noche que iba siendo compartido por el resto de los invitados al Boston Park Plaza hotel, cuando llegó la primer mala noticia: el candidato a senador que buscaba su reelección, Scott Brown, había perdido contra la demócrata Elizabeth Warren.

A su lado, escuchaba con atención su amiga Cinthya Boratgis, quien luego confesó haber tomado la decisión de dividir su voto, y sus sentimientos, y acompañar la reelección de Brown pero también la de Barack Obama.

“No me gusta Mitt Romney para nada. No me gustó su performance como gobernador en Massachusetts, recortó mucho los gastos, no tuvimos las calles reparadas, las escuelas se quedaron sin recursos“, comentó haciendo mención además de una desafortunada experiencia personal que le tocó atravesar con un familiar mientras el republicano estaba al mando del estado.

Al tiempo que iban llegando las novedades poco auspiciosas en el bunker republicano, era posible escuchar comentarios de la gente como: “es una mala noticia pero por lo menos retenemos la cámara Baja“ o “no puedo ver esto: me voy“.

Y así fue como una vez que las cadenas televisivas iban declarando los resultados, los invitados a la fiesta comenzaron a finalizar sus copas y a vaciar poco a poco el lugar que durante el comienzo de la velada supo estar lleno y animado por distintas bandas de música.

Uno de los últimos en retirarse, fue David Severens, quien aún tenía dificultades en asimilar la noticia de que Obama permanecería cuatro años más frente a la Casa Blanca.

De haber resultado al revés la elección, su perspectiva hubiese cambiado por completo para él pero también para 10 de sus 150 empleados, que a partir de mañana dejarán de pertenecer a la empresa familiar dedicada a la construcción que posee en New Hampshire.

“Estoy muy decepcionado, enojado porque conozco a la gente que tengo que despedir, son parte de nuestra familia, conozco a sus hijos, no hicieron nada malo“, comentó afligido el joven de 26 años a esta agencia.

“Si hubiese ganado Romney, afirmó, no los hubiésemos tenido que despedir porque tendríamos cambios“, explicó señalando que junto a su padre, “aguantamos lo más posible para tomar la decisión“.

Era tan poca la gente que permanecía en el Park Plaza a los 20 minutos de anunciada la reelección del líder demócrata, que los organizadores comenzaron a desmontar el escenario y el resto de las mesas y sillas que ocupaban el amplio salón de techos altos y grandes arañas colgando de los techos.

Mientras tanto, en el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Boston los miles de invitados esperaban ya desanimados la llegada de Romney, con las mismas caras de tristeza y sorpresa que llevaban los seguidores de Brown.

Será allí desde donde el ex gobernador de Massachusetts brindará su discurso de derrota tras una de las campañas electorales más reñidas de los últimos tiempos.

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