Decenas de civiles murieron ayer en nuevos bombardeos del gobierno sirio y de su aliado ruso contra los barrios rebeldes de Alepo (norte de Siria), unos ataques que pueden constituir “crímenes de guerra” según la Unión Europea (UE).
Decenas de civiles murieron ayer en nuevos bombardeos del gobierno sirio y de su aliado ruso contra los barrios rebeldes de Alepo (norte de Siria), unos ataques que pueden constituir “crímenes de guerra” según la Unión Europea (UE).
Mientras la UE califica estos ataques de “catastrófica escalada del conflicto”, Moscú anunció una “pausa humanitaria” durante ocho horas el jueves en Alepo.
Antaño capital económica del país, Alepo es hoy una ciudad devastada por los intensos bombardeos y ataques de las fuerzas del gobierno de Bashar al Assad, que buscan apoderarse de la parte este de la ciudad que no controlan desde hace cuatro años.
El último bombardeo, contra el barrio rebelde de Marje, costó la vida a 13 civiles, de ellos 12 eran de una misma familia.
Los Cascos Blancos, los socorristas de la defensa civil en las zonas insurgentes, trabajaban incansablemente desde el sábado para rescatar a decenas de personas de entre los escombros en el barrio de Qaterji, donde según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), murieron 18 civiles.
Los aviones rusos y sirios bombardean diariamente a Alepo en apoyo a la gran ofensiva de las fuerzas del gobierno para conquistar los barrios rebeldes.