Las naciones que tienen rehenes en Argelia reaccionaron con un enojo apenas velado ante la decisión del país de lanzar sin consultas una misión de rescate militar.
Las naciones que tienen rehenes en Argelia reaccionaron con un enojo apenas velado ante la decisión del país de lanzar sin consultas una misión de rescate militar.
En privado, diplomáticos manifestaron su ira y frustración, pero el alcance de su reacción está limitado -según expertos- por la importancia de Argelia como aliado en la lucha antiterrorista y como gran productor de petróleo y gas.
Las fuerzas especiales de Argelia irrumpieron el jueves en una planta de gas en el este para expulsar a rebeldes islamistas y liberar a los rehenes procedentes de al menos 10 países. Varios rehenes y quienes los tenían cautivos murieron o resultaron heridos en la operación, aunque se desconocen las cifras exactas.
Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países dijeron que no se les avisó por adelantado de la operación, que continuaba en marcha ayer.
Japón llamó al embajador argelino para que explicara la situación, en tanto que Gran Bretaña informó que el primer ministro David Cameron había solicitado a su homólogo argelino que actuara con precaución.
El premier británico dijo ayer que en varias llamadas al primer ministro argelino Abdelmalek Sellal, durante la crisis, “yo había pedido que nosotros y otros países afectados estuviéramos informados de cualquier acción que se emprendiera”. Se ofreció “el apoyo técnico y de inteligencia del Reino Unido, incluido el de expertos en negociaciones y rescate de rehenes”, agregó.
Estados Unidos también ofreció equipos para el rescate de rehenes, según un funcionario militar estadounidense, pero la propuesta fue rechazada.
Los expertos dijeron que no es sorpresa que Argelia haya decidido ir sola en la operación, porque conoce de conflictos: se sacudió el dominio francés en 1962 tras años de guerra mientras que en 1990 fue escenario de una lucha entre el gobierno y rebeldes islamistas que dejó 20.000 muertos y cientos de heridos.
“Los argelinos son muy celosos de su soberanía”, dijo Nigel Inkster, ex funcionario británico de alto rango de inteligencia y actual experto en terrorismo con el grupo internacional Chatham House.
“No creo ni remotamente que Argelia haya tenido la inclinación a considerar o aceptar alguna recomendación o capacidad que le hayan ofrecido”', agregó.