Una discusión sobre el nuevo gobierno palestino está creando otra cuña en los lazos ya inestables entre Israel y Estados Unidos, cuya alianza se ve sometida a crecientes presiones, destacaron analistas.
Una discusión sobre el nuevo gobierno palestino está creando otra cuña en los lazos ya inestables entre Israel y Estados Unidos, cuya alianza se ve sometida a crecientes presiones, destacaron analistas.
Apenas el Departamento de Estado había anunciado que trabajaría junto al “nuevo y tecnocrático gobierno palestino”, al que el lunes el presidente Mahmud Abas tomó juramento, Israel hizo sentir su ira. Según la radio pública israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu se siente “traicionado y engañado” por la actitud de Washington, ya que, según dijo, el secretario de Estado John Kerry le había prometido que EEUU no reconocería de manera inmediata al nuevo gobierno palestino.
Las relaciones entre ambos países, que en el pasado supieron tejer una unión sacrosanta, se han deteriorado desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca. El mandatario estadounidense y Netanyahu mantienen un vínculo cargado de tensiones que la visita de Obama a Israel, el año pasado, no atenuó.