Los países que deciden el futuro de las aguas de la Antártida, incluidos Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, llegaron ayer a un acuerdo histórico que contempla la creación de la reserva marina protegida más grande del mundo.
Los países que deciden el futuro de las aguas de la Antártida, incluidos Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, llegaron ayer a un acuerdo histórico que contempla la creación de la reserva marina protegida más grande del mundo.
El acuerdo es producto de años de negociaciones de alto nivel entre Estados Unidos y Rusia, que se oponía a la iniciativa.
El consenso forjado por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) en Hobart, Australia, logró finalmente la creación de una reserva gigante en la zona del mar de Ross, indicó el ministro de Exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully.
El mar de Ross, una inmensa bahía bajo jurisdicción neozelandesa, es conocido como “el último océano” por considerarse el último ecosistema marino intacto del planeta, sin contaminación, ni sobrepesca, ni especies invasoras.
La zona protegida
El área protegida cubre más de 1,55 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales 1,12 millones son zonas de exclusión de pesca. La zona equivale a la suma del tamaño de Gran Bretaña, Francia y Alemania.
McCully explicó que el borrador requirió algunos cambios para tener el apoyo unánime de los 25 miembros y que el acuerdo final conjuga la protección de la vida marina, la pesca sustentable y los intereses de los científicos.
Esta comisión, creada en 1982 por una convención internacional, toma sus decisiones por consenso, lo que significa que para que una propuesta sea aceptada ningún miembro tiene que oponerse.
“Por primera vez, los países han apartado sus diferencias para proteger una gran área del océano austral y de aguas internacionales”, celebró Mike Walker, director de proyecto de la organización Antarctic Ocean Alliance.
Rusia era el último país que se oponía a la reserva, por sus preocupaciones en torno a los derechos de pesca. El año pasado China había expresado su apoyo al santuario natural.
“Cuando llegamos a Hobart no sabíamos cuál iba a ser el resultado y era necesario que Rusia se apuntara”, explicó Evan Bloom, director de la delegación estadounidense.
“Tuvimos muchas conversaciones con ellos. El secretario de Estado John Kerry se contactó con el presidente ruso Vladimir Putin y con el ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov y creo que eso ayudó a convencer a Rusia”, indicó.
En el océano Antártico -que representa el 15% de la superficie de los océanos-, se encuentran ecosistemas excepcionales, que contienen más de 10.000 especies únicas, muchas de ellas preservadas de las actividades humanas pero amenazadas por el desarrollo de la pesca y de la navegación.
El acuerdo es la culminación de años de presiones de las organizaciones ambientalistas, incluyendo los esfuerzos de la asociación Avaaz, impulsada por la estrella de Hollywood Leonardo DiCaprio y apoyada por más de dos millones de firmas en todo el mundo.
“Hay un movimiento masivo ahora mismo en todo mundo para proteger los océanos”, indicó el director de campaña de Avaaz, Luis Morago.
La poderosa organización estadounidense de lobbying Pew Charitable Trusts celebró la decisión.
“Esta decisión es histórica ya que es la primera vez que los países aceptan proteger una gigantesca porción de océano más allá de las jurisdicciones nacionales”, dijo en un comunicado, Andrea Kavanagh, encargada para la Antártica de la organización.
Walker celebró que aunque no hubo una decisión para la protección del mar de Weddell y del este de la Antártida, se declaró confiado en que estas áreas van a ser declaradas como protegidas en los próximos años.
El mar de Ross fue bautizado en honor al explorador James Ross, y su tátara-tataranieta Phillipa Ross dijo que la familia está muy contenta.
“La familia Ross está eufórica de que sea el legado de nuestra familia el que sea honrado en el 175 aniversario de la fecha en la que James descubrió el mar de Ross”, añadió.
Las claves
- ¿Por qué tiene tanta importancia?
Los ambientalistas piden desde hace años que se protejan de la explotación las aguas antárticas. En 2012 se planteó la idea de crear un macro santuario marino en el mar de Ross que comprendiera también el este de la Antártida.
Ambos territorios sumarían más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados. Cada uno ha sido modificado para permitir algunas cuotas de pesca y permisos para exploraciones científicas, aunque respetando el espíritu del proyecto.
- ¿Cómo es la zona protegida?
La Antártida sigue siendo la última frontera, con territorios todavía casi vírgenes y algunos de sus ecosistemas marinos siguen sin haber sido estudiados. El océano Austral que baña las costas de la Antártida es considerado con un importante laboratorio para medir los efectos del cambio climático.
El área alberga a más de 10.000 especies que se dan únicamente en los polos, incluyendo mamíferos como los pingüinos y las ballenas, pero también aves y peces y crustáceos, susceptibles de ser explotados comercialmente.
- ¿Qué es una reserva marina?
Un área de protección salvaguarda todos o una parte de los recursos allí albergados. Esto incluye especies marinas, biodiversidad, también el hábitat y las zonas de alimentación y de cría. En algunos casos también puede abarcar los sitios históricos y de interés cultural.
Esta declaración es utilizada como un complemento de otras herramientas de conservación como las cuotas de pesca. La primera reserva del mundo fue establecida por la CCRVMA en 2009 en las islas Orcadas del Sur, en el Atlántico.
- ¿Quién toma las decisiones?
La CCRVMA quedó establecida por una convención internacional en 1982, con el objetivo de responder al creciente interés que generaba el krill.
La alianza compuesta por 24 países más la Unión Europea toma sus decisiones por consenso, lo que significa que para que una propuesta sea aceptada, ningún miembro tiene que oponerse.
- ¿Por qué se tardó tanto en llegar a un acuerdo?
Muchos ambientalistas y países miembros concuerdan en que la protección de las aguas de la Antártida, estableciendo una limitación a la pesca, la extracción de recursos y un freno a la contaminación, es esencial para conservar la vida polar y permitir a los científicos un entendimiento mayor sobre cómo responden las especies y los ecosistemas a los cambios ambientales.
Sin embargo, países como China y Rusia han expresado su resistencia en relación a la limitación del acceso a la pesca. También entran en juego cuestiones geopolíticas.
AFP