El Parlamento de Corea del Sur votó ayer por mayoría la destitución de la presidenta del país, Park Geun-Hye, envuelta en un escándalo de corrupción que paralizó su Gobierno y provocó masivas protestas ciudadanas.
El Parlamento de Corea del Sur votó ayer por mayoría la destitución de la presidenta del país, Park Geun-Hye, envuelta en un escándalo de corrupción que paralizó su Gobierno y provocó masivas protestas ciudadanas.
La destitución, aprobada por 234 votos a favor y 56 en contra, transfiere inmediatamente los poderes de Park al primer ministro, a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional, que debe ratificar o invalidar la decisión parlamentaria.
La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, se disculpó en un discurso televisado luego entregar todos sus poderes al primer ministro, Hwang Kyoahn, después de que el Parlamento aprobara su destitución por su involucramiento en un escándalo junto a su amiga Choi Soon-sil, conocida como la "Rasputina surcoreana", acusada de haber mediado en asuntos de Estado gracias a relación con la mandataria. Park aseguró que "toma en serio las voces de la Asamblea Nacional y del pueblo", en un discurso ante el gabinete, después de que la Asamblea Nacional diera el "sí" al "impeachment" por mayoría abrumadora.
También instó a los ministros y al nuevo líder provisional del país a "hacer todo lo posible para minimizar los vacíos en el gobierno, la economía y la seguridad", hasta que el Tribunal Constitucional dé el veredicto final sobre su destitución.
La Asamblea Nacional surcoreana aprobó el proceso de destitución de la jefa de Estado con 234 votos a favor y 56 en contra, lo que la obligó a delegar los asuntos de Estado en el primer ministro. El proceso llega ahora a manos del Tribunal Constitucional, donde al menos 6 de sus 9 jueces deben dar el visto bueno a la decisión parlamentaria.
El veredicto final podría concluir en solo dos meses. Así ocurrió en el único precedente histórico de 2004. En aquel año el entonces presidente Roh Moo-hyun recuperó el poder después de que el Constitucional invalidara el "impeachment".
El primer ministro Hwang Kyoahn toma el control en plena incertidumbre en cuanto a la seguridad nacional, en un momento de calma tensa con Corea del Norte y a la espera de conocer la postura de la nueva administración estadounidense de Donald Trump hacia el gobierno de Kim Jong-un.
El proceso de destitución se produjo a raíz del escándalo de la "Rasputina coreana", que las últimas semanas puso a millones de surcoreanos en las calles en protestas masivas.
La jefa de Estado fue señalada por los fiscales como "cómplice" de su amiga Choi Soon-sil, que presuntamente creó una red para recaudar decenas de millones de dólares de grandes empresas del país, mediante extorsión o a cambio de favores, y posteriormente se apropió de parte de esos fondos.