8 de junio de 2014 - 00:00

Constanza Moreira. “Antes era Topolansky, hoy soy la política uruguaya más poderosa”

En las internas del Frente Amplio, la escritora y senadora izquierdista cosechó más votos que la esposa del presidente Mujica, lo que la envalentona para defender su rol y promover una mayor participación de las mujeres de su país en política.

Escritora, licenciada en filosofía, docente, conferencista, férrea defensora de los derechos de la mujer, especialista en temas de género y actual senadora por el Frente Amplio uruguayo, Constanza Moreira (54) enfrentó el domingo pasado, en internas, al ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez (74) por una candidatura a la presidencia de su país por el izquierdista Frente Amplio.

Pese a que ingresó a la política hace apenas 9 años y es legisladora por la coalición gobernante hace 5, Moreira obtuvo un respetable 18% de los votos frente al casi 80% del veterano Tabaré.

Moreira llegó a Mendoza a mediados de la pasada semana para dar, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, una charla sobre el proceso eleccionario en Uruguay y la participación de las mujeres en política.

Ya conocía la provincia de un viaje anterior, cuando vino también invitada por la vicedecana de Ciencias Políticas, la uruguaya de nacimiento y mendocina por adopción Azucena Reyes Suárez. Esta vez, dijo Moreira, tenía una agenda menos cargada, por lo que aprovechó para recorrer dos circuitos locales recomendados por amigos uruguayos: la alta montaña y la ruta del vino.

-Qué balance realiza de su participación en las elecciones internas de su país?

-Recién anoche tuvimos los resultados definitivos: saqué el 18% de los votos. Hay que aclarar que los comicios internos en Uruguay son voluntarios y abiertos, un sistema bastante parecido al de acá. Yo tenía a 8 grupos políticos que me apoyaban, y Tabaré tenía alrededor de 50 agrupaciones encolumnadas tras él.

Tendremos que analizar, entre todos, el fenómeno de la baja votación: en 1999 votó el 50% del electorado, en 2004 el 42% y esta vez votó sólo el 37%... A Tabaré lo apoyaron los cuatro grupos políticos de izquierda más importante: el Partido Comunista, que no tiene tantos votos pero sí mucha influencia en los plenarios y en el movimiento sindical; el Partido Socialista, que es el partido del propio Tabaré; la coalición de Mujica, el Movimiento de Participación Popular; y el Frente Líber Seregni, que es el partido del vicepresidente Raúl Sendic. La lista que yo encabecé es una coalición de partidos nuevos…

-A usted la prensa la suele presentar como una renovadora de la izquierda, que se ubica a la izquierda del propio Tabaré… . ¿Cómo se define políticamente?

-Yo en realidad vengo de la academia, de la Universidad de la República. Antes de dedicarme a la política era profesora titular de la Universidad y estaba full time allí, así que mi militancia política es reciente, pero durante años estuve asesorando al Frente Amplio. Entré al Senado en 2009, en el grupo de Mujica.

Antes era una analista política en medios de comunicación, pero ahora me toca estar del otro lado... Mis antiguos colegas se ríen... Nosotros hacemos hincapié en la renovación generacional, porque nos parece que los liderazgos de Mujica, Vázquez y Astori necesitan relevo de otra generación más joven... Esto pasa principalmente en el Frente Amplio, porque en el resto de los partidos ya hubo renovación. Por ejemplo, el ganador de la candidatura por el Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle Pou, tiene 40 años. Yo estoy segura que a mí me votaron una cantidad importante de mujeres, porque las mujeres están muy poco representadas en Uruguay. Uruguay es el país que tiene menor proporción de mujeres en política de toda América Latina...

Muy poco comparado con Argentina, donde las mujeres tienen mucha participación e influencia.  Dentro de la izquierda, nosotros tenemos 4 o 5 ideas fuerza: una nueva agenda de derechos, la cuestión de las mujeres, los derechos humanos, el medio ambiente. También el impulso de una política exterior latinoamericana, amigable con la vecindad, de perspectiva de unión, de fortalecimiento de la Unasur. En lo económico, proponemos un modelo de desarrollo más parejo, que evite depender tanto de la inversión externa directa. Algunos de los grupos que me apoyaron están claramente bien a la izquierda y son hipercríticos con la gestión económica del actual gobierno; otros eran más bien las feministas, con el lema “Las feministas con Constanza", así que tuvimos de todo un poco.

-Ahora que no será candidata a presidenta, ¿cuál es su plan político para el futuro?

-Por estos días, los que nos agrupamos en torno a mi candidatura estamos entrando en una especie de precongreso, de encuentro, para ver si constituimos una agrupación con posibilidades de transformarse en una bancada parlamentaria potente…  Si el porcentaje que obtuvimos en las internas  se tradujera en las elecciones presidenciales de octubre en los mismos términos, seríamos la segunda bancada parlamentaria más importante del país, porque junto a la de Raúl Sendic, que obtuvo el 21% de los votos, sumamos el 40% de los votos del Frente Amplio. Es una apuesta importante pero exige otra organización política más fuerte. Pronto tomaremos una decisión. La mayoría de los grupos obviamente quiere seguir y obtener una bancada parlamentaria...

-¿Cuáles son, a su juicio, las posibilidades del Frente Amplio ante el Partido Colorado y el Partido Nacional en las elecciones de octubre?

-Ya hay encuestas fiables: el Frente Amplio tiene un 44% de intención de voto, el Partido Nacional un 30% y el Partido Colorado un 19%. Ahora habrá que ver si con esa intención de voto el Frente Amplio consigue la mayoría parlamentaria, que se alcanza con el  48,5% de los votos. Con el 44% de intención de voto actual, si no hacemos una campaña importante y significativa, si no se logra superar las resistencias a Tabaré Vázquez dentro del propio Frente Amplio, no se llegará a la mayoría parlamentaria.

-Qué cosas han cambiado en Uruguay con Mujica presidente?

-Yo creo que Mujica tuvo la virtud de generar un acuerdo nacional. Los Colorados y los Blancos están representados en todos los organismos del Estado, no excluyó a nadie. En ese sentido fue generoso y me parece que ayudó a la gobernabilidad del conjunto. La segunda cosa que consiguió fue superar el conflicto con Argentina por la pastera, con el corte de los puentes por la pastera. Y recuperar el diálogo fluido con el resto de los países de América Latina. Colocó al Uruguay en la agenda internacional…   Para algunos será sólo una figura pintoresca, o el presidente más pobre del mundo... Pero con su discurso un poco atípico hizo que Uruguay fuera más conocido, fue un presidente muy dialoguista, hacia adentro y hacia afuera.

-Como están las relaciones con Argentina?

-Uruguay necesita tener una buena relación con Argentina, un tratamiento preferencial con Argentina, y esa es la línea de nuestra política exterior. Hay cosas que Argentina hace para defenderse a sí misma que a nosotros nos impactan, sobre todo las políticas proteccionistas. Tenemos una relación histórica de hermandad, aunque mantengamos algunos desencuentros, como por ejemplo una situación portuaria compleja luego de que el gobierno argentino dispusiera que sus barcos sólo pasen por puertos que hayan firmado el acuerdo del Mercosur, que Uruguay no lo firmó... Y eso implica una reducción del tránsito naviero en puertos uruguayos, que tiene un alto costo para nosotros. Este es quizá el tema más importante que tenemos como obstáculo. En ese sentido tenemos que retomar una negociación con Argentina y también con el Mercosur.

-¿Usted es la mujer más poderosa de la política uruguaya?

-En este momento, sí. Suena gracioso pero es así. Antes era Lucía Topolansky, pero ahora yo tengo un montón de votos más. Lucía Topolansky fue una mujer muy poderosa a lo largo de todo este período. Posiblemente fue la figura femenina más influyente durante el gobierno de su esposo...

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