La salida del sistema de un número creciente de productores es motivo de preocupación en los niveles dirigenciales del sector. El propio presidente de la Aspeff, Juan Riveira, advirtió en ese sentido, que “en momentos en que estoy escuchando a muchos productores decir:
‘Arranquemos todo’, creo que tenemos que pensar de qué manera evitamos que esto suceda; porque esto implicaría salirnos de la actividad y perder la mística de algunas zonas de la provincia que históricamente son productoras de peras y manzanas”. Por eso, entiende que “hay que ver qué mecanismos podemos activar para que no crezca esta idea que está rondando en la cabeza de muchos productores, alimentada por la difícil situación que vienen atravesando en los últimos años”.
“Lo que haya que hacer hay que empezar a hacerlo rápido”, según el dirigente. “Primero tenemos que hacer el análisis puertas adentro. Debemos sincerarnos y poner en claro qué es viable hoy en fruticultura, más allá de la coyuntura económica. Tenemos muchas debilidades. Seguramente hay un altísimo porcentaje que ya no es viable. A partir de ahí, hay que refundar la fruticultura de Mendoza.
A todo esto, el subsecretario de Agricultura, Ganadería y Alimentos de Mendoza, Leonardo Miranda, coincidió en que “hay que empezar a abordar los temas de largo plazo y repensar el sector, porque no puede ser que estemos perdiendo plantaciones de manzanas y de peras y desaprovechando oportunidades, porque la demanda existe y sobre todo cuando la vitivinicultura atraviesa una situación de crisis que nos obliga, hoy más que nunca, a buscar o fortalecer, como en este caso, opciones de diversificación”.
Por eso señaló que “es posible iniciar en los próximos meses el abordaje de los temas estructurales del sector”, para lo cual consideró “una necesidad” convocar a la Mesa Frutícola. Remarcó que, sin desconocer la difícil realidad, debemos tener la capacidad de abstraernos de la coyuntura y proyectar a mediano-largo plazo, porque si no, cuando las cosas andan más o menos bien, no hablamos de estas cosas; y cuando las cosas están mal no nos sentamos a definir acciones de fondo porque tenemos que resolver el día a día, y así cada vez estamos peor. Creo que éste es el momento”.
Haciendo foco
Riveira explicó que “como consecuencia de la falta de rentabilidad se fueron deteriorando los montes y pasaron a ser improductivos, o no ofrecen la calidad que requiere el mercado, no entregan la cantidad mínima de kilos por hectárea que cualquier producción exige para ser sustentable.
Pero advirtió que “no sólo hay que vincular esta crisis de la actividad al tipo de cambio o al aumento de costos (que obviamente, tienen mucha incidencia en el resultado de cada temporada), sino también con factores climáticos, que son parte de nuestra realidad productiva, porque son parte del clima de Mendoza”.
Por eso, “al hacer el análisis de rentabilidad debemos considerar al granizo como uno de los factores de la ecuación”. Eso implicará “apuntar a altas producciones por hectárea, que puedan compensar las pérdidas por granizo, que se llevan, en promedio, una de cada cuatro cosechas” en Mendoza.
El empresario señaló que para mejorar los rendimientos será necesario “replantear la estructura productiva desde lo varietal, los sistemas de conducción, la densidad de plantación, etcétera. Primero “hay que analizar lo que tenemos, para determinar qué es lo que sirve, y pensar en un cambio progresivo de lo que haya que cambiar”. Remarcó que este abordaje estructural del sector deberán hacerlo en forma conjunta los privados, el Gobierno, los organismos técnicos y las instituciones académicas”.