El publicista Joao Santana, que dirigió campañas electorales de los ex presidentes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff y del argentino Eduardo Duhalde, entre otras, fue condenado ayer por la justicia brasileña a ocho años de prisión por su participación en la red de corrupción que desvió fondos multimillonarios de la petrolera estatal Petrobras.
Santana, quien dirigió campañas electorales en varios países de América latina y África, fue sentenciado por el juez federal Sérgio Moro, quien también dictó penas de prisión para otros 5 implicados en el caso, entre ellos la esposa y socia del publicista, Mónica Moura. En su resolución, el magistrado de primera instancia Sergio Moro, de la ciudad de Curitiba (sur de Brasil) donde está radicada la llamada
“Operación Lava Jato”, señaló que Santana lavó dinero “para ocultar que recursos provenientes del esquema de corrupción remuneraron servicios electorales, afectando la integridad del proceso político democrático”.
“Considero eso especialmente reprobable”, añadió Moro, que también condenó a la esposa y socia de Santana, Mónica Moura, así como a otras cuatro personas bajo cargos de corrupción, lavado de dinero y organización criminal.
Santana había sido arrestado en febrero del año pasado junto a su esposa para ser investigados por supuestamente haber recibido pagos en el extranjero provenientes de la millonaria trama de sobornos en la petrolera estatal.
Fueron liberados bajo fianza en agosto. Moura es la séptima esposa de Santana.
Entre los condenados aparece el ex tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) Joao Vaccari, para quien Moro ordenó 10 años de prisión, que sigue a otra de 15 años de cárcel que recibió por asuntos relacionados con la red de corrupción que operó en la petrolera estatal brasileña.
En Brasil, Santana dirigió la campaña que en 2006 llevó a la reelección de Lula y las que condujeron a las victorias de Dilma Rousseff en 2010 y 2014.
En el exterior, trabajó en la campaña del argentino Eduardo Duhalde (1999), una de las pocas en las que no tuvo éxito.
Moro lo condenó por su participación en la adjudicación de contratos amañados a una empresa que operaba con Petrobras, que se habría hecho cargo de costear parte de sus honorarios por trabajos realizados para el PT. La formación que lidera Lula hasta ahora rechazó todos los cargos que pesan sobre su ex tesorero y negó conocer las actividades del publicista.