El turismo en Turquía, ya en caída libre después de los múltiples ataques que han sacudido el país, puede tocar fondo este año tras el triple atentado suicida del martes.
El turismo en Turquía, ya en caída libre después de los múltiples ataques que han sacudido el país, puede tocar fondo este año tras el triple atentado suicida del martes.
Desde hace un año, Estambul, Ankara y otras ciudades del interior del país han sido blanco de varios atentados que han dejado cerca de 200 muertos y cientos de heridos.
Estos ataques han hecho huir masivamente a los turistas, cuyo número alcanzó los niveles más bajos desde hace 22 años, y han puesto por los suelos una industria que era uno de los pilares de la economía turca.
Éste era precisamente uno de los objetivos de los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), un grupo radical cercano al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), como dijeron en su reivindicación del atentado en el barrio histórico de Beyazit, una zona turística de Estambul, el 10 de junio, que dejó 11 muertos.

“Queremos advertir a los turistas extranjeros en Turquía y a los que quieren venir: los extranjeros no son nuestro objetivo pero Turquía ya no es un país seguro para ellos”, señaló la organización.
Los atentados más recientes se perpetraron en importantes lugares turísticos.
En Estambul, el 12 de enero, 12 turistas alemanes murieron en un atentado suicida en el turístico barrio de Sultanahmet, a dos pasos de la basílica de Santa Sofía y de la Mezquita Azul, dos de los monumentos más visitados.