Supo ganarse el respeto de todo el mundo boxístico por su manera aguerrida de pelear y por ser el último gran noqueador del deporte argentino. Su ascendente carrera lo llevó a combatir dos veces ante el multicampeón Floyd Mayweather y, a pesar de los fallos en contra, todo el planeta fue testigo del temple y el coraje de este santafesino que hoy vive lejos del cuadrilátero, rodeado de lujos y a puro champagne y relojes de oro.






