Los votantes comenzaron ayer a acercarse con cuentagotas a los centros de votación egipcios, que como sucedió el año pasado en las presidenciales, están rodeados por un masivo operativo de seguridad que marca el clima de la primera de las dos jornada de los primeros comicios legislativos desde el golpe de Estado de 2013.
Temprano a la mañana, soldados, armados con kalashnikov, abrieron las puertas y comenzaron a organizar la escasa cola de personas que esperaban su turno, separando a los hombres de las mujeres. Así comenzaron las primeras elecciones legislativas que por primera vez en 30 años no contarán con la participación de la Hermandad Musulmana, la organización conservadora islamista que llevó al poder al derrocado Mohamed Mursi en 2012 y demostró ser la fuerza política más organizada del país.