En tiempos donde todo parece urgente y ruidoso, creo que hay que volver a lo esencial: qué hacemos, para quienes lo hacemos y con qué sentido. Como legisladora, cada proyecto en el que trabajo tiene ese faro. Hago lo posible, desde mi rol, para que las iniciativas que nos empujen a crecer como provincia encuentren tierra fértil para florecer.
Mendoza me enseñó que las grandes transformaciones no se anuncian, se hacen. Y cuando la gestión está puesta al servicio de las personas, los resultados llegan. Por eso creo en una política que escuche más de lo que hable, y que construya desde el hacer.
En estos días, volvimos a demostrar que la salud pública también puede innovar. Nuestra provincia fue la primera en cerrar acuerdos directos con laboratorios internacionales -como los de India- lo que permitirá una reducción de hasta el 50% en el precio de los medicamentos que adquiere el Estado. Se trata de una política concreta, efectiva y reconocida. El propio ministro nacional de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, elogió esta decisión por su eficiencia y replicabilidad. Lo importante no es solo el ahorro, sino el impacto real que tendrá en miles de personas que dependen del sistema público de salud.
Además, Mendoza creó una Agencia de Evaluación de Tecnologías de Salud, que tendrá la tarea de definir -con criterios científicos y sociales- qué medicamentos, tratamientos y prestaciones forman parte del sistema público. Es una política que busca garantizar que cada recurso invertido tenga impacto real en la salud de la población. Lejos de los parches improvisados, se trata de decisiones responsables que ordenan, cuidan y hacen sostenible el acceso a una salud pública de calidad.
Esta semana, también, el Hospital Lagomaggiore realizó la primera cirugía pancreática de alta complejidad por vía laparoscópica. Un hito médico y humano. Porque no se trata sólo de incorporar tecnología, sino de formar equipos, capacitar profesionales y garantizar que cada avance llegue a quien más lo necesita. Lo digo con conocimiento de causa, porque tuve el privilegio de trabajar desde adentro del sistema de salud pública y sé lo que significa mejorarle la vida a alguien desde una política bien implementada.
Esa mirada, que combina sensibilidad con innovación, es la que nos permitió desarrollar desde 2017 la Historia Clínica Digital Única, con prescripción electrónica y acceso integrado entre niveles de atención. Un sistema que hoy sirve de referencia para el plan nacional de historia clínica digital federal impulsado por el Ministerio de Salud.
En ese mismo sentido, Mendoza continúa invirtiendo en obras que fortalecen la atención primaria en distintos puntos de la provincia, como la reciente inauguración de un nuevo centro de salud en Palmira. A esto se suma el programa integral que se pondrá en marcha con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, destinado a incorporar tecnología, mejorar la conectividad de todo el sistema de salud y capacitar equipos en todo el territorio.
Esa es la salud que defendemos: accesible, moderna y con calidad profesional.
Estoy convencida de que Mendoza tiene el recurso, el entorno y la capacidad para influir en el mundo. Lo veo no solo en salud, sino también -y especialmente- en el desarrollo de la minería sostenible, un sector que, bien regulado, puede ser motor de empleo, divisas y progreso para toda la provincia. No es una idea, es una convicción. Porque si hay algo que Mendoza ha sabido hacer, es cuidar su casa mientras piensa en grande.
A veces me preguntan si no es riesgoso apostar por caminos nuevos. Lo realmente riesgoso es quedarse quietos. La historia no la escriben quienes esperan, sino quienes se animan a transformar.
Y hoy, más que nunca, necesitamos provincias que se animen, que gestionen con responsabilidad, pero también con valentía. Muchas de las políticas que impulsamos desde Mendoza encuentran eco en las decisiones del Gobierno nacional. Y esa coincidencia no es casual, es un punto de encuentro donde la vocación de mejora se vuelve acción.
Mendoza eligió ese camino hace tiempo. Y lo sigue recorriendo con paso firme. Porque cuando un modelo funciona, no hay que imponerlo: basta con mostrarlo.
* La autora es senadora provincial por el Frente Cambia Mendoza.