11 de junio de 2025 - 00:10

Cerca de Cercas

En este clima hostil, donde se castiga al que duda y se anula o se desprecia al que no se alinea, el gesto de Cercas —un escritor ateo escribiendo sobre la fe— y el de Francisco —un Papa que habló con todos— resultan profundamente contraculturales.

Que un ateo escriba sobre el Papa puede parecer una contradicción, pero en el caso del escritor español Javier Cercas se vuelve una posibilidad reveladora. El loco de Dios en el fin del mundo, libro editado por Random House, no es una biografía complaciente ni un panfleto espiritual. Es el intento de comprender a Jorge Mario Bergoglio —el hombre detrás de Papa Francisco— como una figura que rompió moldes, y a la vez, una excusa para indagar en las zonas inciertas de la condición humana. Desde la periferia de la fe, Cercas se anima a mirar un símbolo que durante siglos encarnó lo absoluto. Y lo hace con libertad, sin pedir permiso.

El libro aparece en un momento clave: en medio del inesperado viaje del Papa a Mongolia, un gesto más de su obstinación por mirar a los márgenes del mundo cuando todos los reflectores están puestos en los centros de poder.

Desde los márgenes

En la lectura que Cercas propone, Francisco fue menos una autoridad y más un gesto. Un gesto incómodo, incluso dentro del Vaticano. Un Papa “del fin del mundo” bastante anticlerical, del sur global, de los márgenes culturales y económicos. Que habla de pobres, de homosexuales, de derechos sociales, de medio ambiente. Que se animó a tocar temas que la Iglesia siempre prefirió mantener bajo llave. En lugar de reforzar los muros de la tradición, eligió agrietarlos. Y eso, para muchos, fue y es peligroso.

La complejidad y las consignas

Vivimos tiempos donde el poder nos empuja a elegir entre bandos. Amigo o enemigo. Patriota o traidor. Casta o “Gente de bien”. La complejidad reemplazada por consignas. En este clima hostil, donde se castiga al que duda y se anula o se desprecia al que no se alinea, el gesto de Cercas —un escritor ateo escribiendo sobre la fe— y el de Francisco —un Papa que habló con todos— resultan profundamente contraculturales. Rompen con la lógica binaria. Invitan a pensar. Y eso incomoda.

El Eternauta y la nevada eterna

En ese sentido, hay algo del espíritu que vimos en El Eternauta latiendo en el fondo de esta historia. El héroe colectivo que resiste bajo la nevada, que no sabe del todo quién es el enemigo ni por qué lucha, pero sigue avanzando. La nevada, en este caso, es el clima de desconfianza, de ruido ideológico, de aislamiento emocional que hoy nos atraviesa. La intemperie cultural de un mundo que perdió la brújula. Y tanto Cercas como Francisco —desde lugares opuestos— parecen invitarnos a resistir esa nevada con humanidad, con dudas, con creatividad. Y con comunidad.

Periferia y cultura

No es casual que este encuentro entre un escritor agnóstico y un Papa argentino suceda desde los márgenes. Porque es desde ahí —desde la cultura, la periferia, la disidencia— donde hoy pueden nacer las preguntas que importan. No desde los púlpitos, los panelistas de la TV, ni desde los algoritmos o las redes (cloacales). Cercas no se convierte, ni pretende convertir a nadie. Pero abre una puerta. Como lo hizo Francisco cuando intenta desarmar la idea de una Iglesia como fortaleza y la piensa como hospital de campaña. (Aunque al día de hoy, podríamos conjeturar, los resultados aun no son los deseados por el jesuita de Flores.)

Algo de luz

En tiempos donde todo se reduce a trincheras, este libro no busca convencer, sino incomodar. Y en eso reside su potencia. Porque cuando un ateo escribe sobre el Papa y no cae ni en el desprecio ni en la devoción, lo que aparece es otra cosa: una conversación posible. Una grieta abierta no para dividir, sino para que entre algo de aire. O de luz.

El loco de Dios en el fin del mundo es, en definitiva, un acto de fe. Pero no de fe religiosa, sino de fe en la palabra, en la escucha, en el diálogo. Cercas escribe sin certezas, y Francisco predica sin condenas. Ambos, desde lugares distintos, se niegan a convertir el mundo en una disputa de antagonismos anacrónicos.

Quizás por eso, este libro no intenta acercarnos a Dios, sino ponernos más cerca esa frontera inquietante entre lo que creemos y lo que elegimos cuestionar. Mas Cerca de Cercas.

* El autor es director de FILMANDES.

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