2 de abril de 2013 - 18:37

El coaching también gana terreno entre los docentes

La disciplina, destinada a formar líderes en todos los ámbitos, ahora es llevada a la educación. Aseguran que ayuda a bajar niveles de repitencia y mejorar la convivencia. La UNCuyo dictará un curso.

Uno de los contenidos más difíciles de enseñar a sus alumnos eran para Patricia Signoli las tablas. "Los chicos no las podían memorizar con los métodos tradicionales hasta que aprendí herramientas que me permitieron volver la clase más dinámica. A partir de allí, todo se volvió más sencillo", confiesa la mujer que tiene 49 años y ha dedicado más de la mitad de su vida a la docencia.

Con la autoridad que confiere la experiencia, la maestra asegura que con el pasar de los años la realidad en el ámbito educativo no es la misma a la de hace años. Por eso, ella está dispuesta a romper las estructuras y seguir indagando en su interior para entregar lo mejor de sí a la vocación que eligió cuando era muy joven.

Ni bien se enteró sobre la existencia de un nuevo curso de Coaching que se dictará en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, Patricia eligió sumarse entre el alumnado y seguir aprendiendo todo lo que esta disciplina ofrece en la actualidad para los educadores.

Tal como sucedió con el deporte, el arte, la política y el ámbito empresarial, el coaching (que se define como la acción de entrenar, dirigir e instruir a una persona o grupo para desarrollar su potencial y ayudarle a lograr sus objetivos) se "coló" recientemente al terreno educativo, donde las necesidades son tan variadas como la realidad de cada colegio.

Falta de incentivo de los niños al momento de aprender, problemas de conducta, repitencia, escasa participación de los padres en el proceso de aprendizaje y hasta hechos de violencia son sólo una parte de los inconvenientes que educadores mendocinos se ven obligados a resolver día a día.

Frente esto, en los últimos años el coaching educativo se ha transformado en la clave que ayuda a resolver conflictos en el espacio escolar. Mendoza no está ajena a este fenómeno y de hecho los maestros ya han comenzado a interiorizarse acerca de la disciplina para mejorar sus competencias comunicacionales y luego volcar lo aprendido en las aulas.

Además de conocer en detalle qué significa ser un coach profesional, Mónica Monetti es psicóloga, psicoanalista y especialista en Recursos Humanos y Análisis Organizacional. De acuerdo a su experiencia en Buenos Aires, la experta da cuenta de que el coaching permite "ampliar nuestra observación del mundo y a partir de allí trabajar modelos mentales para agilizar el diálogo interno".

Desde el punto de vista psicológico, se trata de 'remover' los obstáculos internos y permitir que las personas se animen a lograr metas concretas. En la educación, analiza Monetti, hay numerosas dificultades que pueden ser resueltas si hay una genuina intención de mejorar uno mismo y sembrar los resultados en el entorno. Justamente, el desafío de los maestros y profesores de la provincia es grande, ya que además de estar frente al aula, ellos deben interactuar con los padres y con los directivos.

"Están sometidos a un nivel muy alto de estrés. En este sentido, el coaching les brinda herramientas de acción para mejorar la calidad de la enseñanza por un lado y sentirse mejor ellos al momento de afrontar las distintas situaciones que se van generando", dice la especialista que a fines de abril visitará Mendoza. 

Clases más entretenidas

Las dinámicas grupales aparecen en este universo como un medio eficaz destinado a acercar a los docentes a sus alumnos e incluso a éstos entre sí. Patricia, que en la actualidad es maestra de sexto y séptimo de la escuela Petrona Guiñazú de Burgoa, ubicado en Las Tortugas (Godoy Cruz), cuenta que hace tiempo, luego de realizar el primero de una serie de cursos para convertirse en coach (líder) su manera de enseñar empezó a ser más ágil y por lo tanto, sus alumnos incorporaron los saberes de una manera mucho más predispuesta.

Apelando a los juegos y a los trabajos grupales para fijar reglas claras e impartir la enseñanza, la docente comprendió que de este modo su propio aprendizaje se traduciría en calidad, puesto que los niños comenzaron a ser los propios protagonistas del cambio.

Las mejoras, no sólo estuvieron ligadas a lo pedagógico. "La convivencia mejoró muchísimo con sólo modificar algunos aspectos. Si uno comienza cambiando la actitud, eso luego se va reflejado en los niños", reflexiona conforme Patricia.

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