17 de enero de 2026 - 00:15

Un Sol activo en 2026: ¿qué esperamos para este año?

El Sol es una estrella común de nuestra galaxia (la Vía Láctea). Para los humanos es súper importante por que el sistema planetario se organiza alrededor de él y su existencia ha sido fundamental en nuestro devenir desde el comienzo de la vida en la Tierra.

El Sol es una estrella común cuya particularidad radica en que es la estrella más cercana a la Tierra. Nuestro sistema solar está compuesto por los planetas, satélites, asteroides y cometas que orbitan alrededor del Sol. La estrella no solo es la fuente de luz y calor que son esenciales para la existencia de la vida en la Tierra sino que además permanentemente bombardea el sistema solar con un flujo de gases eléctricamente cargado: que llamamos plasma. ¿Por que ocurre esto? Fundamentalmente porque el Sol es una esfera de plasma a altas temperaturas y permeada por campos magnéticos intensos: un imán super caliente.

El Sol está compuesto por una estructura de capas, similar a una cebolla. En el centro se encuentra el núcleo donde la fusión produce toda la energía de la estrella. Desde allí hasta la superficie (que llamamos fotosfera) se suceden cuatro regiones completando el armazón estelar.

La fotosfera es una capa bastante angosta (unos 100 km) y con una temperatura aproximada de 6000 °C. En esta región ocurren algunos de los fenómenos más estudiados en la Física solar: las manchas solares.

¿Qué son las manchas solares?

Las manchas solares son regiones acotadas más oscuras que el resto del disco solar. En el año 1612 Galileo las observó y documentó y, a partir de ese momento, se convirtieron en uno de los fenómenos más largamente estudiados por la humanidad.

Un Sol activo en 2026: ¿qué esperamos para este año?
Ciclo solar. Número de manchas solares desde 1750 hasta la actualidad.

Ciclo solar. Número de manchas solares desde 1750 hasta la actualidad.

Hoy sabemos que las manchas solares, aunque son principalmente visibles en la fotosfera, afectan toda la atmósfera solar. El habitual color oscuro con el que las observamos se debe a que su temperatura superficial es menor que a su alrededor proximidad porque en las manchas se concentra campo magnético esto impide que plasma más caliente ingrese a ellas.

El Sol está compuesto por una estructura de capas, similar a una cebolla. En el centro se encuentra el núcleo donde la fusión produce toda la energía de la estrella. Desde allí hasta la superficie (que llamamos fotosfera) se suceden cuatro regiones completando el armazón estelar.

Una de las cosas que aprendimos observando las manchas solares es que su número varía a lo largo del tiempo de manera que entre un máximo de manchas y el siguiente hay aproximadamente 11 años. El número de manchas solares ha sido medido desde mediados del siglo XVIII. En la figura que acompaña este artículo podemos observar que el máximo de manchas a variado bastante a lo largo de los siglos. Hemos tenido períodos con un número máximo de casi 400 manchas solares (un poco antes de 1800) y hemos tenido otros en los que ese valor no llegó a 200 (alrededor del año 2012).

Aquí puede surgir una pregunta clave ¿tiene este ciclo alguna consecuencia concreta sobre nuestra vida cotidiana? La respuesta corta es: sí. Ahora les cuento cómo.

La actividad solar y sus consecuencias

Como las manchas solares están asociadas a grandes concentraciones de campo magnético podemos pensar en ellas como el “síntoma” que nos advierte de que en esas regiones se está acumulando una gran cantidad de energía (a mayor campo corresponde mayor energía). Pero esta energía no se acumula infinitamente sino que, de tanto en tanto, ocurren erupciones que ayudan a que la energía acumulada no desborde. Son conocidas como erupciones, fulguraciones o llamaradas solares.

Un Sol activo en 2026: ¿qué esperamos para este año?
Aproximación. El Sol visto por instrumento AIA montado en el Observatorio Espacial SDO (Solar Dynamic Observatory).

Aproximación. El Sol visto por instrumento AIA montado en el Observatorio Espacial SDO (Solar Dynamic Observatory).

Estas llamaradas son uno de los fenómenos más explosivos del Universo. Una llamarada pequeña puede liberar la misma cantidad de energía que un millón de bombas atómicas, mientras que el caso de las más grandes ese número se transforma en un billón de bombas atómicas (estos eventos se conocen como eventos X).

En los últimos 50 años hemos tenido la oportunidad de observar centenares de llamaradas X y hemos comprobado que cada uno de estos eventos trae aparejada la liberación de lo que conocemos como una eyección de masa coronal (EMC). Éstas son grandes nubes de plasma magnetizado que son lanzadas hacia el espacio interplanetario. Generalmente las EMC más intensas y rápidas ocurren cerca del máximo de actividad solar que coincide con el máximo número de manchas solares.

Algunas EMCs llegarán a las inmediaciones de nuestro planeta luego de 2 o 3 días de viaje y generarán importantes perturbaciones que conocemos como tormenta geomagnética.

Entre las principales consecuencias de las tormentas geomagnéticas podemos señalar:

- Auroras (australes y boreales): Las partículas cargadas que ingresan a la alta atmósfera terrestre chocan con átomos y moléculas generando emisiones en varios colores: verde, rojos, amarillos, entre los más usuales.

Un Sol activo en 2026: ¿qué esperamos para este año?
Impactante. Aurora austral en Ushuaia, el 10 de mayo de 2024.

Impactante. Aurora austral en Ushuaia, el 10 de mayo de 2024.

- Atmósfera terrestre: El calentamiento de la alta atmosfera terrestre hace que se expanda modificando las órbitas de los numerosos satélites que usamos. Cuando esto sucede los GPS dejan de funcionar o lo hacen incorrectamente.

La última gran tormenta geomagnética de mayo de 2024 tuvo consecuencias encantadoras como la observación de cielos coloridos en el sur de nuestro país desde la Antártida Argentina hasta Pinamar, pero también tuvo consecuencias menos felices; en Estados Unidos se demoró la plantación de maiz debido al mal funcionamiento de tractores inteligentes que son fundamentales para la agricultura actual. Los agricultores llegaron a reportar diferencias de 70 metros entre la trayectoria proyectada y la trayectoria real seguida por los tractores durante la tormenta geomagnética. Esto generó pérdidas de 500 millones de dólares y un retraso de una semana en plena temporada de siembra.

- Redes eléctricas: se generan corrientes espúreas que circulan a través de las redes eléctricas, lo que puede dañar componentes sobre todo los transformadores. La tormenta geomagnética de 1989 afectó seriamente el transporte de energía de Hydro-Quebec por lo que 6 millones de personas quedaron 9 horas sin suministro eléctrico alguno.

La interacción entre el Sol y la Tierra es compleja y las científicas y los científicos tenemos muchas muchas preguntas por responder. En una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología satelital, como ocurre en Argentina —donde la agricultura se apoya fuertemente en estos sistemas—, comprender la actividad solar no es solo un desafío científico, sino una necesidad estratégica.

(*) La doctora Laura F. Morales es licenciada en Ciencias Físicas de la UBA y doctora en Física por la Universidad de Montreal. Docente universitaria de la UBA e investigadora del Conicet.

Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]

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