18 de julio de 2026 - 00:15

Medicina: una placenta le devolvió la piel a un paciente con grave infección

Lesiones delicadas. En el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas "Norberto Quirno" (Cemic), donde trabajo como cirujana plástica, me cruzo seguido con heridas que desafían los tratamientos habituales. Pero hay casos que te marcan. Este es uno de ellos.

Médica cirujana - UBA

En septiembre de 2023 vi por primera vez a un paciente adulto que había ingresado por una fascitis necrotizante glútea: una infección grave y de riesgo de vida en los tejidos profundos, que requiere intervención quirúrgica urgente para retirar el tejido dañado y controlar la infección. Eso se hizo. Se desbridó en quirófano hasta dejar un lecho limpio. Hasta ahí, el camino habitual.

El problema vino después, cuando había que reconstruir.

Un caso que no era sencillo

El paciente estaba atravesando un tratamiento oncológico que le había bajado las plaquetas. Eso lo hacía sangrar mucho cada vez que entraba al quirófano.

El primer tratamiento para reconstruir la herida fue la terapia de presión negativa, conocida como VAC, que estaba funcionando bien. Pero cada vez que íbamos a quirófano a cambiarla, los sangrados se volvían un problema serio que no podíamos ignorar. Así que tomé la decisión de cambiar de estrategia: había que encontrar algo que le permitiera seguir avanzando sin ponerlo en riesgo cada vez que lo llevábamos al quirófano.

Fue en ese momento que decidí incorporar los apósitos de membrana amniótica humana, desarrollados y provistos por Amnios BMA, el banco argentino de tejidos habilitado por el Incucai, liderado por el farmacéutico Mariano Berra, gerente general, y el doctor Alejandro Berra, director de Investigación e investigador del Conicet.

Pioneros. Los responsables del tratamiento, Mariano Berra, Jimena Rodrigo y Alejandro Berra.

Pioneros. Los responsables del tratamiento, Mariano Berra, Jimena Rodrigo y Alejandro Berra.

La idea del estudio clínico

Había algo más que me rondaba la cabeza. Tenía ante mí una herida grande, y la posibilidad de hacer algo que rara vez se puede hacer en la práctica clínica: comparar dos tratamientos en las mismas condiciones, en el mismo paciente, al mismo tiempo.

Le propuse a Mariano y Alejandro Berra analizar qué pasaba si tratábamos la mitad de la herida con apósitos de membrana amniótica humana y la otra mitad con una matriz de colágeno de origen bovino, que es lo que habitualmente se usa para preparar el terreno antes de un injerto de piel. Ellos aceptaron. Así nació un trabajo científico que hoy está publicado en la revista mundial “International Journal of Molecular Sciences” y fue avalado por investigadores del Conicet.

Lo que vimos a los 49 días

La diferencia fue clara. La zona tratada con la membrana amniótica de Amnios BMA mostró un 71% de reepitelización, es decir, de regeneración de piel, frente al 32% de la zona con la matriz bovina. Mejor coloración, menor inflamación, tejido más sano.

Método innovador. La doctora Jimena Rodrigo, del Cemic, en una intervención de colocación de membrana amniótica a un paciente con una delicada lesión.

Método innovador. La doctora Jimena Rodrigo, del Cemic, en una intervención de colocación de membrana amniótica a un paciente con una delicada lesión.

Ante eso, el paciente tomó una decisión que lo dice todo: no quería hacerse el injerto de piel. Y lo entiendo. Un injerto significa entrar nuevamente al quirófano, sacar piel de otra zona del cuerpo, una cirugía más cruenta, una zona dadora dolorosa, más sangrado. Con las plaquetas bajas por su tratamiento oncológico, ese camino era el que más quería evitar.

La historia detrás de un tratamiento 100% argentino. Se logró gestar un trabajo científico que hoy está publicado en la revista mundial “International Journal of Molecular Sciences” y fue avalado por investigadores del Conicet.

Viendo cómo epitelizaba (cicratizar) la zona tratada con membrana amniótica, yo también creí que podíamos lograrlo sin injerto. Extendí el tratamiento con membrana amniótica a toda la herida. Finalmente, el cierre completo llegó. Lo que el paciente evitó no fue la cirugía, que ya había tenido varias, sino el injerto de piel.

¿Por qué funciona la membrana amniótica?

La membrana amniótica es la capa de la placenta que está en contacto directo con el bebé durante toda la gestación. Es rica en células madre, factores de crecimiento, colágeno, elastina y todo lo que el cuerpo necesita para reparar tejidos. No es un material extraño que el cuerpo tiene que tolerar: es un tejido biológico que activa la propia maquinaria de regeneración del organismo.

De dónde se extrae. Membrana amniótica humana, la porción más interna de la placenta que se encuentra en contacto con el bebé durante la gestación.

De dónde se extrae. Membrana amniótica humana, la porción más interna de la placenta que se encuentra en contacto con el bebé durante la gestación.

Estimula la regeneración de piel, vasos sanguíneos, tejido de sostén. Modula el sistema inmune, disminuye la inflamación, alivia el dolor y previene las infecciones locales. En muchos casos puede evitar procedimientos más complejos o invasivos, respetando los procesos naturales del cuerpo y acelerando la recuperación.

Dentro de la cirugía plástica la uso en quemaduras, pie diabético, úlceras por presión, heridas traumáticas y vasculares, entre otras. Los resultados funcionales y estéticos son, en general, mejores y en menos tiempo que con los tratamientos convencionales.

Un biomaterial argentino

Lo que hace diferente a la Membrana Amniótica de Amnios BMA es su proceso de fabricación. La mayoría de las membranas amnióticas disponibles en el mundo requieren cadena de frío para conservarse. La de Amnios BMA es liofilizada: se le extrae la humedad mediante un proceso que detiene sus factores biológicos activos, que se reactivan al contacto con el exudado de la herida. Eso permite conservarla a temperatura ambiente, en empaques individuales, lista para usar en quirófano, consultorio o domicilio.

Tiene características estructurales que proveen el andamio que las células necesitan para diferenciarse, proliferarse y sobrevivir en el tiempo. Es un producto 100% argentino, desde su invención hasta su fabricación, liderada por Mariano y Alejandro Berra.

La ciencia detrás del caso

El análisis molecular y anatomopatológico de las biopsias estuvo a cargo del equipo del Conicet, a través del IIFP (Conicet-UNLP) y el Cemet HEC (Centro de Medicina Traslacional del Hospital El Cruce). Los resultados confirmaron lo que yo había visto clínicamente: mayor maduración tisular, menor inflamación y un proceso activo de angiogénesis, es decir, de generación de nuevos vasos sanguíneos, en la zona tratada con membrana amniótica.

En el Cemic ya tenemos muchos casos tratados con los apósitos de membrana amniótica de Amnios BMA, acompañados por estudios moleculares y anatomopatológicos que avalan y comprueban la mecanística del tratamiento.

Este hallazgo aporta nueva evidencia sobre el potencial terapéutico de los derivados placentarios y abre la puerta a su uso más amplio en el abordaje de heridas complejas.

Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]

LAS MAS LEIDAS