Energías renovables: panorama actual en Mendoza y perspectivas

Las energías renovables son tan necesarias como complejas. En Mendoza, su desarrollo abre oportunidades, pero también plantea desafíos económicos, tecnológicos y productivos.

Lic. en Ciencia Política y Administración Pública. Incihusa-Conicet

Para empezar el desarrollo del tema, es importante preguntarnos: ¿qué son las energías renovables? Este concepto refiere a fuentes de generación energética que no se agotan con su uso y que no producen emisiones de gases de efecto invernadero. En ocasiones se las nombra como energías limpias o sustentables, pero estas denominaciones tienden a invisibilizar sus complejidades.

Entre las fuentes renovables más conocidas se encuentran la energía eólica, solar y las pequeñas hidroeléctricas, aunque también deben incluirse otras como energía mareomotriz, geotérmica y los biocombustibles. Las grandes hidroeléctricas no siempre son reconocidas como renovables debido a los impactos que tienen en los ecosistemas. A nivel internacional no existe un criterio unificado para diferenciar grandes y pequeñas hidroeléctricas; en la legislación argentina dicho límite se establece en los 50 MW de potencia.

Energías renovables: panorama actual en Mendoza y perspectivas
A sur del río Mendoza. Una vista de las instalaciones del Parque Solar Fotovoltaico Anchoris, desarrollado por Genneia.

A sur del río Mendoza. Una vista de las instalaciones del Parque Solar Fotovoltaico Anchoris, desarrollado por Genneia.

La incorporación de este tipo de fuentes en la matriz energética nacional es un componente central de la transición energética. Según la ONU, es necesario reducir en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 respecto a 2010, para limitar los efectos negativos del calentamiento global. En este marco, el sector energético es clave debido a que es responsable de más del 70% de estas emisiones en todo el mundo.

En nuestro país se ha construido un marco de legislaciones y programas de promoción durante los últimos 20 años, lo que ha llevado a un aumento exponencial de este tipo de generación, que ha pasado de representar el 2% de la oferta energética en 2015 a un 19% en 2025. Esta transformación ha sido posible debido a la caída de los precios internacionales de la generación solar y eólica, por el avance tecnológico y la ampliación de escala. Este proceso está hoy fuertemente impulsado por China, lo que ha llevado a que la energía renovable se convierta en una opción competitiva frente al petróleo y el gas.

Energías renovables: panorama actual en Mendoza y perspectivas
Generación. Otra vista del parque Anchoris,  que se perfila como uno de los más grandes del país.

Generación. Otra vista del parque Anchoris, que se perfila como uno de los más grandes del país.

La provincia de Mendoza ha tenido poca incidencia en dicho crecimiento. Si la comparamos con otras provincias con características climáticas similares, como San Juan, su transformación no ha sido tan significativa. Mientras que para el año 2023 la provincia de San Juan alcanzó una potencia instalada de 600 MW de energía renovable, en Mendoza ese número fue tan solo de 108 MW, compuesta por energía solar y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos. No obstante, esta situación pareciera empezar a revertirse con proyectos a gran escala en construcción, como el parque solar “El Quemado” en Lavalle y “Anchoris” en Luján de Cuyo.

Sin embargo, el aumento de energía renovable en un territorio no es la única variable a tener en cuenta a la hora de pensar la transición energética. La relevancia del sistema energético para el desarrollo económico y social exige una mirada integral de este proceso, atendiendo a dimensiones diversas. Un enfoque utilizado para analizar estos procesos es el denominado “cuadrilema energético”, una propuesta del investigador argentino Ignacio Sabatella que amplía el tradicional “trilema energético” incorporando una cuarta dimensión vinculada al desarrollo tecnológico.

La incorporación de este tipo de fuentes en la matriz energética nacional es un componente central de la transición energética. Según la ONU, es necesario reducir en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 respecto a 2010, para limitar los efectos negativos del calentamiento global.

En primer lugar, la descarbonización, es decir, el progresivo abandono de los combustibles fósiles, aparece como uno de los objetivos centrales. Este proceso es tan necesario como problemático para una provincia como Mendoza, históricamente ligada a la explotación de hidrocarburos. Aunque su peso en la economía provincial ha caído en los últimos años (pasó de representar el 14% del PBG en 2006 al 7% en 2023), existen proyectos de exploración vinculados a la extensión mendocina de Vaca Muerta que buscan evaluar nuevas posibilidades de desarrollo. En este contexto, no se espera que la producción hidrocarburífera desaparezca en el corto plazo, lo que abre interrogantes sobre cómo compatibilizar esta actividad con los objetivos de transición energética.

Energías renovables: panorama actual en Mendoza y perspectivas
 Pionero. Las instalaciones del Pasip fueron habilitadas en 2019, convirtiéndose en el primer parque solar mendocino en inyectar energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

Pionero. Las instalaciones del Pasip fueron habilitadas en 2019, convirtiéndose en el primer parque solar mendocino en inyectar energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

Otra dimensión relevante es la asequibilidad de la energía. El costo de la energía incide en el precio del resto de los bienes producidos en el país, así como en la calidad de vida de la población. En un país donde alrededor de un tercio de la población se encuentra por debajo de la línea de la pobreza, el acceso a la energía tiene implicancias que exceden su dimensión económica, ya que también influye en las condiciones de vida y en las posibilidades de desarrollo.

La tercera dimensión hace referencia a la seguridad energética. En un mundo cada vez más inestable, las disputas por el control de los recursos energéticos se han transformado en un eje central de la política internacional. Desde hace varios años Argentina perdió su capacidad de autoabastecimiento, como consecuencia de la caída en la producción de hidrocarburos y de la falta de inversión en infraestructura energética. En este contexto, las energías renovables pueden representar un aporte relevante, ya que el país cuenta con recursos naturales favorables para su desarrollo.

Energías renovables: panorama actual en Mendoza y perspectivas
En el este. Alumnos durante una visita al Parque Solar de Pasip, en Palmira. (Imagen

En el este. Alumnos durante una visita al Parque Solar de Pasip, en Palmira. (Imagen

Sin embargo, avanzar en este camino también plantea desafíos vinculados al desarrollo tecnológico. Las tecnologías para la construcción de parques solares y eólicos se encuentran fuertemente concentradas a nivel internacional, lo que puede profundizar la dependencia de los países que las adoptan.

Desde algunos sectores se ha planteado que Mendoza podría desempeñar un papel relevante en la transición energética a partir de la explotación de minerales estratégicos, como el cobre. Esto vuelve a abrir preguntas sobre los impactos ambientales y sociales de las tecnologías renovables, que no son neutras. ¿Qué efectos concretos podría tener este proceso en la provincia? ¿Cómo evaluar si efectivamente se avanza hacia una matriz energético-productiva más justa y sustentable? ¿Los grandes proyectos impulsados por inversiones externas son la solución, o es necesario pensar otras alternativas, como instalaciones de menor escala y mayor participación ciudadana?

Estas preguntas permiten ampliar el debate sobre el lugar de las energías renovables en Mendoza. Si bien las respuestas posibles son diversas, una cosa es segura: las energías renovables son tan necesarias como complejas.

Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]

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