El presidente chino, Xi Jinping, reprochó ayer a su homólogo estadounidense, Donald Trump, "factores negativos" que ensombrecían las relaciones entre los dos países, tras varias iniciativas de Washington, la última de ellas en el mar de China Meridional.
Xi y Trump mantuvieron una conversación telefónica horas después del último percance en el que un buque de guerra norteamericano pasó por las inmediaciones de una isla controlada por Pekín en el mar de China Meridional.
El ministerio chino de Relaciones Exteriores lo calificó rápidamente de “seria provocación política y militar”.
El destructor lanzamisiles "USS Stethem" pasó a menos de 12 millas náuticas (22 km) de la isla Triton en el archipiélago de las islas Paracel, territorio que también es reivindicado por Taiwán y Vietnam. La isla está administrada por China desde hace varias décadas.
Pekín respondió despachando tres naves militares y dos aviones de combate como medida de advertencia contra el buque norteamericano, exigiéndole que “evacúe” la zona, indicó en un comunicado Wu Qian, un portavoz del ministerio chino de Defensa.
Criticó una “acción ilegal” que “afectará seriamente la confianza estratégica mutua”.
Se trata de la segunda operación de este tipo efectuada en el mar de China Meridional desde la llegada al poder de Donald Trump.
En esta zona, China mantiene contenciosos de soberanía en islas y recifes con otros países, principalmente Vietnam y Filipinas.
“La parte china urge enérgicamente a la parte norteamericana poner fin inmediatamente a ese tipo de provocación que viola la soberanía de China y amenaza su seguridad”, insistió el lunes un portavoz de la diplomacia china, Lu Kang.
El gesto de Estados Unidos, justo antes de la conversación entre los dos mandatarios, que estaba prevista, parece confirmar el endurecimiento de las relaciones bilaterales, deshaciendo así el acercamiento que existía desde abril y la cumbre de Mar-a-Lago en Florida entre los dos hombres. AFP