3 de mayo de 2017 - 00:00

China exige a EEUU sacar el escudo antimisiles de Surcorea

Señala que el sistema que Trump desplegó para defender a sus aliados de Corea del Sur también cubre su territorio. “Tomaremos las medidas para defender nuestros intereses”, advirtió Pekín.

China pidió ayer la suspensión "inmediata" del despliegue del sistema antimisiles estadounidense THAAD en Corea del Sur, horas después de la instalación de este dispositivo.

Pekín critica y resiste desde hace meses la instalación de este sistema de defensa anunciado por Washington el año pasado en respuesta al programa nuclear y balístico de Corea del Norte.

China señala que el dispositivo cubre una parte de su territorio y obstaculiza su propia fuerza de disuasión.

"La posición de China es clara y firme. Nos oponemos al despliegue del sistema THAAD y urgimos a las partes concernidas a que cesen inmediatamente su despliegue. Tomaremos las medidas necesarias para defender nuestros intereses", dijo a la prensa el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Geng Shuang.

El lunes, el coronel Rob Manning, portavoz de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur, anunció que el sistema THAAD estaba ya "operativo" con "capacidad de interceptar los misiles norcoreanos".

Otro responsable estadounidense indicó sin embargo, bajo condición de anonimato, que el sistema desplegado solo había alcanzado “su capacidad inicial de intercepción”.

El portavoz chino expresó, por otra parte, su satisfacción por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se declaró dispuesto a reunirse con el dirigente norcoreano Kim Jong-Un, “bajo las circunstancias adecuadas”.

“Si las circunstancias son adecuadas lo haría”, dijo Donald Trump sobre un hipotético encuentro con el líder norcoreano en entrevista con la agencia Bloomberg difundida el lunes.

Washington afirmó en las últimas semanas que la opción militar frente a Corea del Norte “está sobre la mesa”.

“Hemos tomado nota de las declaraciones de la parte estadounidense y de las señales positivas que transmiten”, aseguró el portavoz chino.

“La prioridad urgente es tomar medidas para rebajar la tensión. Y una de las medidas eficaces para hacerlo es reanudar las negociaciones de paz” con Pyongyang, agregó.

China, al igual que Estados Unidos, denuncia el programa nuclear y balístico de Corea del Norte, pero Washington insta a Pekín a hacer más para convencer al régimen norcoreano de que abandone sus proyectos.

Pekín sugiere desde hace varias semanas que Corea del Norte suspenda su programa nuclear y balístico, y que Estados Unidos ponga fin a las maniobras militares organizadas cada año en Corea del Sur.

Esta propuesta fue rechazada en Washington, que reclama a Pekín que aplique más estrictamente las sanciones adoptadas por la ONU contra el régimen norcoreano.

Según los expertos, la primera batería de misiles defensivos del sistema THAAD instalada en Corea del Sur no es suficiente para proteger todo el territorio surcoreano, se necesitarían dos a tres baterías para cubrirlo.

Pero modifica sin embargo el equilibrio estratégico entre Corea del Norte y Corea del Sur, limitando el poder de destrucción de Pyongyang.
"No es el arma absoluta, no existe, pero ofrece una protección crucial para las tropas" estadounidenses y surcoreanas en la península, "reforzando la disuasión y la postura defensiva" de esas tropas, explicó Thomas Karabo, experto de temas de defensa antimisiles del círculo de reflexión CSIS de Washington.

¿Quién pagará el gasto?

El financiamiento del escudo antimisiles fue objeto de una polémica la semana pasada entre la administración estadounidense y Seúl.

Donald Trump estimó “apropiado” que Corea del Sur pague por este sistema, de un costo estimado en 1.000 millones de dólares. El gobierno surcoreano lo rechazó.

China adoptó por su parte una serie de medidas de restricción comercial con Corea del Sur, al parecer en represalia por el despliegue del THAAD.

Elogios de Trump a Kim causan confusión

Los presidentes de EEUU que han tratado de frenar el programa de armas nucleares de Corea del Norte a lo largo de los años no han usado palabras amables para referirse a sus dictadores. George W. Bush, por ejemplo, llamó al difunto Kim Jong Il “pigmeo”.

Así que no es sorpresa que los surcoreanos se sientan sorprendidos por el hecho de que Trump haya dicho que el actual líder norcoreano Kim Jong Un es un tipo “listo” y que se sentiría “honrado” por un posible encuentro con él. Algunos medios en Corea del Sur llamaron a Trump “pelota de rugby”, una expresión que indica imprevisibilidad.

El abrupto cambio de Trump de amenazas bélicas a elogios a Kim es una extraña realidad. Los surcoreanos, acostumbrados a las amenazas y ensayos nucleares de su vecino, se sienten cada vez más perplejos por el nuevo presidente de su principal aliado y protector militar, EEUU.

AP

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