Los chilenos eligen mañana a los alcaldes (intendentes) y concejales de las 346 comunas del país, en unos comicios sobre los que planea el fantasma de la abstención y un escándalo por el erróneo cambio de domicilio de casi medio millón de electores.
Los chilenos eligen mañana a los alcaldes (intendentes) y concejales de las 346 comunas del país, en unos comicios sobre los que planea el fantasma de la abstención y un escándalo por el erróneo cambio de domicilio de casi medio millón de electores.
Los comicios municipales, los sextos desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), son en realidad un examen para el gobierno de coalición de centroizquierda de Michelle Bachelet de cara a los comicios presidenciales y legislativos de noviembre de 2017.
Treinta partidos políticos compiten por las 346 alcaldías del país y los 2.240 puestos de concejales bajo una nueva ley electoral, que restringió la publicidad y prohibió el aporte económico de las empresas a las campañas.
Está en juego la comuna de Santiago, donde se concentra el poder político y los problemas ambientales. Allí se prevé una reñida votación, pero el favorito es el centroderechista Jorge Alessandri Vergara, aliado del ex presidente Sebastián Piñera.
La nueva legislación ha retirado prácticamente de las calles los carteles y los actos políticos de los candidatos, haciendo temer que los ya tradicionalmente altos niveles de abstención electoral se agraven.
El menor espacio para hacer campaña y el escaso nivel de información terminaría beneficiando a los candidatos que van a la reelección, mermando el objetivo de aumentar los niveles de competencia del sistema, agrega Morales.
A ello se suman los errores cometidos por el Registro Civil, que cambió de domicilio electoral a cerca de 500.000 ciudadanos.
La última elección presidencial (2013), se selló con una abstención del 58%. En las municipales del año 2012, cuando debutó el voto voluntario, hubo una participación del 42%. Para mañana, la consultora Cadem prevé una participación del 43%.