La deportación de Leonarda Dibrani, una estudiante gitana de origen kosovar de 15 años que fue detenida por la policía durante una excursión escolar y deportada a Kosovo, ha desatado polémica sobre el tratamiento dispensado por Francia a la minoría romaní.
El 9 de octubre, Leonarda, que vivía en Levier, en el este de Francia y que era objeto junto a sus padres y sus cinco hermanos y hermanas de una orden de expulsión, fue detenida por la policía en un autobús escolar.
Desde Mitrovica, una ciudad en el norte de Kosovo, donde Leonarda vive ahora con su familia, que fue deportada el mismo día que ella, la joven expresó su incredulidad de hallarse en un país cuyo idioma no habla, y donde siente que no tiene futuro.
“No conozco a nadie aquí, no tengo casa, y si Dios existe, estaremos pronto en un avión con destino a Francia”, dijo Leonarda.