Por fin, después de las lluvias, la primavera entra por las ventanas de la oficina de Fernando Ruiz Díaz. El sol de Palermo da sobre los libros de arquitectura que tiene siempre a mano y también sobre los bocetos para el nuevo disco de Cartupecu Machu, el que saldrá en 2016.
"Ahora estoy encerrado, escribo, doy vuelta una cosa para arriba, para abajo. Después viene el proceso de meternos con la banda, a viajar hasta el fondo de las canciones. Así que no podemos anticipar mucho lo que va a suceder. Ese ha sido siempre nuestro modo de composición".
En el futuro más cercano está la gira Madera- Microchip, que trae una vez más a los cuatro jinetes de esa alianza musical tan dionisíaca como apolínea que es Catupecu.
Conocemos la potencia de los vivos eléctricos, pero lo que traen esta vez es más arriesgado e íntimo, con guitarras y bajos acústicos, piano, violín, cajón peruano y percusión. Una performance que se desprende originariamente de sus complejos y vibrantes shows teatrales y que vienen perfeccionando desde 2007.
-Desde hace tiempo vienen combinando el sonido acústico con programaciones electrónicas, ¿cuál es la vuelta de tuerca de Madera-Microchip?
- El nombre lo pronunció en una entrevista un periodista de la Rolling Stone, mientras estábamos haciendo "Laberintos entre aristas y dialectos". Yo estaba tocando entonces con la criolla, pero a la vez teníamos 7 laptops alrededor. "Esto es madera y microchips", dijo. Y pensamos que, todo junto, respondía al concepto de eso mismo que veníamos haciendo.
Lo que Fernando, Agustín, Sebastián y Macabre vienen experimentando, pues, no es simplemente tocar las mismas canciones en formato desenchufado.
Se trata de re-versiones de temas, pensadas tanto con olor a madera como con atmósferas electrónicas. Máquinas y tracción a sangre. O sea: Fernando puntea la criolla pero también, en algún tema, puede agarrar la Steinberger (guitarra eléctrica sin cabeza) y procesarla con una gama de sonidos.
En tanto que Agustín, el percusionista, puede pasar del cajón peruano al Octapad, un aparato de ocho módulos del que surge tanto una batería electrónica como una legión de monstruos volando.
A Fernando le gusta describirlo así: un viaje alquímico. Uno en el que el público participa y se pierde. Y un espectáculo de precisión y magia. Con altas dosis, asegura, de improvisación.
Acaso él siente que con Madera -Microchip se cierra un primer gran ciclo de Catupecu, el de los primeros 20 años. Con todo lo que implicó: el salto a la fama de los inquietos hermanos de Villa Luro, el accidente de Gabriel, la resiliencia, la energía para seguir adelante, la visión arquitectónica-musical de Fernando, el afán contemporáneo de crear shows con diferentes climas.
- Hace ocho años ya que ocurrió el accidente. ¿Cómo está Gabriel?
- Gabi está bien, dentro de su película, ¿no? Pero con una marea de terapias. Entre ellas, esas veladas que hacemos siempre en casa de mi vieja, donde nos juntamos todos a tocar nuestras versiones del rock nacional. También la familia recibió un aluvión de luz con el nacimiento de mi hijita, Lila, que tiene una conexión muy especial con él. Ojalá que suceda el milagro y que pueda volver a tocar en un escenario.
El grito continúa
En 2014, Catupecu Machu cumplió 20 años de trayectoria. Para festejarlo se editó el Box Set "El grito después - 20 años", colección que incluye un libro de fotos, 2 DVDs y 2 CDs. También se realizó una muestra itinerante de fotos y objetos de la banda y se llevó a cabo una extensa gira por la Argentina y varios países de Latinoamérica. Además, vinieron a brindar al Wine Rock.
Este año, los festejos continúan en versión Madera Microchip.
Catupecu Machu, fiel a su estilo innovador, desarrolla este formato donde fusionan lo clásico con la vanguardia en un espectáculo que propone un recorrido por toda su discografía.
En Madera Microchip, la energía y el pulso bailable, se fusionan con las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología. Hay una propuesta conectada con el sonido (y la programación), con raíces flamencas y folclóricas.
Aparecen también temas nuevos, algunos incluso sin editar. En resumen, Madera Microchip es la celebración perfecta de las dos décadas de Catupecu. Y el público lo supo de entrada; por eso, la banda debió agregar una fecha más en el Teatro Independencia. "Dos veladas para sumarse al viaje", cierra.
La ficha
Catupecu Machu presenta Madera-Microchip
Día y hora: miércoles 28 y jueves 29. A las 21.30.
Lugar: Teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad)
Valor de las entradas: Platea Alta $ 350; Platea Baja $ 350; Palcos $ 350; Numeradas $ 300; Tertulia y Paraíso (sin numerar) $ 300
Las entradas son limitadas.
Puntos de Venta: Boletería Teatro Independencia (de 9 a 15); Taberna de Moe (Catamarca 22, Ciudad)
Sushi Club (Belgrano y Emilio Civit de Ciudad)
Johnny B Good (Arístides Villanueva 373 de Ciudad)
Y también tickets electrónicos a través de: www.eventioz.com