Aunque los datos sobre el alcance del delito de pedofilia dentro de la Iglesia no son públicos, la jerarquía de la Santa Sede ha retirado a varios sacerdotes condenados, así como a obispos acusados de encubrimiento, entre ellos varios de Irlanda, uno de los países más afectados.
Según la Congregación para la Doctrina de la Fe, en el año 2011 y 2012, bajo Benedicto XVI, unos 400 sacerdotes perdieron su condición de curas -la pena más grave del derecho canónico- por abuso de menores.
En los últimos tres años, cerca de 600 casos han sido denunciados anualmene, la mayoría por abusos cometidos entre 1965 a 1985.
Desde 2001, bajo el pontificado de Juan Pablo II, los casos de pedofilia son tratados de forma interna por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el equivalente de un ministerio de Justicia en el Vaticano.
Después de la racha de escándalos que se desataron en medio mundo en el 2010, el Vaticano estableció reglas nuevas que instruían a los obispos a denunciar los casos de abuso a la policía local, según la ley de cada país.
El Vaticano, que estableció que todo caso debe ser denunciado a la autoridad local, aun cuando el delito haya prescrito, no siempre logra que la disposición sea cumplida.
Benedicto XVI (2005-2013), consciente de la gravedad, en varias ocasiones pidió perdón por los abusos y recibió y bendijo tanto a las víctimas como a sus familiares, al tiempo que castigó al emblema de ese fenómeno, el prelado mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, apartándolo para siempre de la Iglesia en 2006.