Barcelona. Sentada, temblando y agarrada a su manta, Laura se debate entre la pena y el alivio: "Siento un gran dolor que me devasta", afirma esta abogada italiana de 45 años, que ha viajado a Barcelona para abortar, tras superar el límite de las 12 semanas en su país.
"Es absurdo tener que coger el avión y tener que ir a abortar lejos de los tuyos. Espero que las mujeres españolas no tengan que vivir esto", añade, recordando el controvertido proyecto de ley, que casi suprimirá el derecho al aborto en España, donde ahora es posible hasta las 14 semanas.
Laura, que prefiere mantener el anonimato, viajó con su marido desde Roma, aconsejada por su médico, a la clínica especializada Tutor, una de las primeras creadas en España en 1989.
Madre de un chico de 15 años, nunca pensó que llegaría a tener que abortar. "Durante años he querido un segundo hijo", afirmó, antes de añadir que tras una operación ginecológica, "los especialistas me dijeron que era imposible".
"Por eso, tardé mucho en comprender que estaba embarazada, ya que, además mi ginecólogo me dijo que tenía la menopausia", explicó, justificándose de estar encinta de 13 semanas.
Entonces, "la noticia me cayó encima y sufrí una gran angustia, porque ahora es demasiado tarde. A mi edad, hay riesgos para el niño y trabajo de la mañana a la noche", dice Laura, alabando la "comprensión" del equipo médico.
"Me ha dicho muchas gracias, pero es un gracias que sale porque se sentía culpable" y "le he explicado que el embrión no tiene neuronas y no siente nada", explica el doctor Jordi Mondragón, psiquiatra de la clínica.
Para él, el controvertido proyecto de ley presentado por el gobierno de derechas, que prohíbe la interrupción del embarazo salvo en caso de violación o de peligro para la salud física o psíquica de la madre, "va a entorpecer el camino de la mujer" y, sobre todo, "va a introducir un sentimiento de culpa", con lo que va a "conseguir que haya un grupo de mujeres superior que tiene trastorno postraumático".
"Hay mujeres que tienen una idea predeterminada. Las hay que me dicen 'estoy en contra', pero cuando llega tu momento te das cuenta que ni estás en contra ni estás a favor", asegura Yolanda Trejo, asistente social desde hace 19 años en la clínica, encargada de informar a los pacientes.
"No somos fiscales. La mujer tiene que ser libre para decidir. Un embarazo no deseado conlleva trastornos psíquicos", destaca además.