Costa Rica concluyó ayer unas inéditas elecciones en las que por primera vez en su historia un izquierdista podría arrebarle el poder a la derecha gobernante. Aunque es muy probable que estos comicios, que se vivieron en clima de fiesta, se prolonguen a una segunda ronda, ya que según analistas, ninguno de los candidatos logró el mínimo del 40% de votos válidos.
Unos 3,1 millones de costarricenses eligen, entre 13 candidatos, al sustituto de Laura Chinchilla, primera mujer en la presidencia de Costa Rica. El oficialista Johny Araya, alcalde capitalino por 20 años, pugna por un tercer período consecutivo para el Partido Liberación Nacional, agrupación socialdemócrata que viró a la derecha. Enfrente tuvo al diputado y ecologista de 36 años José María Villalta, de Frente Amplio, que le da a la izquierda opción de triunfo.