31 de mayo de 2014 - 00:00

Campaña en Escocia para seguir en Gran Bretaña o separarse

Arrancó ayer la carrera proselitista hacia el 18 de setiembre, cuando los escoceses votarán si declaran su independencia.

La campaña electoral para el referéndum de independencia de Escocia del 18 de setiembre empezó ayer con los sondeos augurando otra vez una victoria de los partidarios de mantenerse en la Gran Bretaña.

El inicio oficial de la campaña no hace sino enmarcar y formalizar un debate que no ha cesado en los últimos meses.

Más de 4 millones de personas se han registrado para votar. Se trata de residentes legales en Escocia -los escoceses que viven fuera no pueden-, mayores de 16 años -en vez de los 18 habituales.

“Estamos en la fase formal de la campaña y más y más gente se implica en el debate. Me complace, porque es un referéndum con dos narraciones muy diferentes”, dijo Blair Jenkins, el responsable de la campaña a favor de la independencia “Yes Scotland”, en un acto en Glasgow.

“La narración del sí”, prosiguió Jenkins, “dice que una Escocia independiente es una oportunidad”, mientras la del no' “gira en torno a sembrar dudas y miedo”.

En el otro extremo, George Osborne, ministro de Finanzas del gobierno británico, publicó un artículo afirmando que cada escocés tiene 1.400 libras de más (unos 2.300 dólares) en el bolsillo por ser británico.

“Escocia es un país rico, un logro alcanzado tras 300 años de trabajo conjunto con Gran Bretaña. Y eso es un argumento para que Escocia se quede, no para que se vaya”, escribió el ministro del gobierno del primer ministro conservador David Cameron.

“Como parte de Gran Bretaña, las finanzas de Escocia son mucho más fuertes. Los impuestos de Escocia son más bajos y el gasto público más alto. El Tesoro calcula que todo esto supone cada año 1.400 libras por persona en Escocia”. “Ese es el dividendo Reino Unido, 1.400 razones por la que estamos mejor juntos”, sentenció Osborne.

Los cálculos de Osborne son un ejemplo del rumbo económico que ha tomado el debate. Partidarios y opositores a la independencia se han empecinado en las últimas semanas en una guerra sobre el coste o los beneficios de la independencia.

El Partido Nacional Escocés (SNP) de Alex Salmond, el jefe de gobierno regional escocés que lidera la cruzada por la independencia, rebate las cifras del Tesoro y le acusa de manipulación.

“Proyectamos que, en un periodo de 15 años, existirán unos recursos fiscales adicionales de 5.000 millones de libras (8.300 millones de dólares), unas 1.000 libras (1.600 dólares) por cada hombre, mujer y niño en Escocia”, dijo Salmond.

“Describimos eso como la ‘prima por la independencia’”, afirmó el miércoles Salmond, que confía principalmente en recursos como el petróleo del mar del Norte, la pesca o el whisky para financiar la construcción del nuevo país.

Sin embargo, un informe de la universidad de Glasgow citado ayer por el diario The Guardian advierte que la mayoría de las industrias escocesas están en manos extranjeras y que una parte importante de sus ingresos se va de Escocia.

Concretamente, el 70 por ciento de lo que se produce en Escocia -excluyendo el sector financiero y el público- está controlado por empresas extranjeras, una cifra que se reduce al 36 por ciento cuando se trata de Gran Bretaña. Agencias.

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