El secretario de Estado John Kerry, lanzó ayer una campaña mediática basada en pruebas obtenidas por Estados Unidos sobre el uso de gas sarín en Siria, con el objetivo de convencer a un Congreso reticente a aprobar un ataque contra el régimen de Assad.
“Si el Congreso es justo, apoyará al presidente”, esperaba ayer el Representante demócrata Eliot Engel antes de la reunión de información a puertas cerradas en el Capitolio.
Sin embargo, al término de la reunión numerosos legisladores continuaron exhibiendo sus dudas. “No existe base para una resolución como esta” de atacar Siria, dijo el legislador demócrata Jim Himes.
“Lo que se pide es un cheque en blanco parcial”, y “no hay en el texto del proyecto de resolución ninguna referencia a que se descarte el envío de tropas terrestres, como lo había prometido el presidente (Barack) Obama”, sostuvo otro demócrata, Chris Van Hollen.
Revirtiendo décadas de decisiones presidenciales, Obama sorprendió el sábado al requerir formalmente una autorización del Congreso para el uso de la fuerza militar en Siria, una apuesta arriesgada, ante la escasa cooperación exhibida entre el Ejecutivo y el Legislativo. Pero Kerry, al hacer la ronda en los programas dominicales de televisión, estimó que sería inconcebible que los congresistas no estuvieran a la altura de la situación, cuando reanuden sus sesiones el 9 de setiembre.
Para convencer a sus excolegas, Kerry, quien ocupó una banca en el Senado durante 28 años antes de asumir la jefatura de la diplomacia estadounidense, presentó un nuevo argumento al afirmar que Washington obtuvo, independientemente de la ONU, muestras capilares y sanguíneas que contienen rastros del agente neurotóxico sarín. Esas muestras fueron obtenidas por el personal de primeros auxilios en el terreno, precisó el departamento de Estado.
La Casa Blanca había publicado el jueves un informe elaborado por los servicios de inteligencia estadounidenses, que concluye que hay una “fuerte certeza” de que el régimen sirio usó armas químicas en el ataque perpetrado a las afueras de Damasco el 21 de agosto.
“No creo que mis excolegas en el Senado y la Cámara de Representantes le den la espalda a nuestros intereses, a la credibilidad de nuestro país, a la norma sobre la prohibición del uso de armas químicas”, dijo Kerry a la cadena NBC.
Por su parte, el presidente sirio Bashar al Assad advirtió que su país puede hacer frente a cualquier ofensiva, tras la decisión de Barack Obama de pedir el aval del Congreso antes de un eventual ataque que hasta entonces parecía inminente.
Assad, citado por la agencia oficial SANA, afirmó que Siria es capaz “de hacer frente a cualquier agresión exterior, del mismo modo que afronta a diario la agresión interna bajo la forma de grupos terroristas y quienes los respaldan”.
El jefe de la oposición siria Ahmad Jarba también habló ante la Liga árabe en la capital egipcia para reclamar el respaldo “a la operación internacional contra la máquina de guerra y de destrucción” que según él representa el gobierno de Assad.
Responsabilidad parlamentaria
Según una fuente del Congreso, el Comité de Asuntos Exteriores del Senado podría votar desde el miércoles sobre la resolución. El debate plenario comenzará luego de la reanudación oficial de sus sesiones, en la semana del 9 de setiembre.
“Pienso que el Congreso estará a la altura” de las expectativas, afirmó este domingo en CNN Mike Rogers, el republicano que preside el Comité de inteligencia de la cámara baja. “Es una cuestión de seguridad nacional, no es Barack Obama contra el Congreso”.
Sus colegas están lejos de ser tan categóricos y quieren ser persuadidos de que el lanzamiento de ataques a distancia efectivamente permitirán impedir la utilización de armas químicas en el futuro y evitarán al mismo tiempo el empantanamiento de Estaos Unidos en el conflicto.
La bancada republicana, que es mayoritaria en la Cámara baja, está dividida entre los intervencionistas, partidarios de una fuerte implicación estadounidense en el conflicto y los conservadores, reticentes a la intervención, en la que no identifican un interés nacional vital.
La Cámara es habitualmente hostil al presidente y altamente imprevisible, siendo en el pasado escenario de rebeliones internas en el Partido republicano, por parte de un grupo de congresistas ultra-conservadores del Tea Party.
Peter King, republicano partidario de la intervención, estimó el domingo que la votación, si tuviera lugar hoy, resultaría probablemente negativa a causa de la oposición de los “aislacionistas”, en declaraciones que realizó a Fox News.