Hay personas que durante años nos han proporcionado el placer de la buena música, ese es el caso de Hugo "Cacho"Pontino…un hombre que con su clarinete y su saxo nos deleitó durante mas de 50 años.
Hay personas que durante años nos han proporcionado el placer de la buena música, ese es el caso de Hugo "Cacho"Pontino…un hombre que con su clarinete y su saxo nos deleitó durante mas de 50 años.
Poseedor de un talento y swing natos, nació en Mar del Plata y se radicó en nuestra provincia cuando su padre (hijo dilecto de Mendoza y reconocido cellista) fue convocado como profesor-co- fundador de la Escuela de Música de la UNC en 1944. Allí Cacho, como lo llamaban sus allegados, estudió el profesorado de clarinete.
A muy corta edad nació su fascinación por el jazz y en sus años de estudio de secundaria en el Liceo Agrícola creó el conjunto de cámara de ese establecimiento educativo del cual formó parte. Con solo 18 años fue socio fundador y presidente del Hot Jazz Club Mendoza que tuvo sede en el Hogar y Club Universitario.
También fue Director de "Los Peniques", y formó parte de la agrupación sinfónica que todos los domingos hacía su presentación en la Galería Piazza. Ya casado y padre de cuatro hijos, fue cofundador del quinteto" Swing Tempo" grupo al que le puso su impronta como un talentoso improvisador y que lo llevó a ser invitado por la Camerata Bariloche y a hacer presentaciones en el Teatro San Martin de Buenos Aires, e innumerables presentaciones en nuestro Teatro Independencia.
Siendo un músico de jazz súper consagrado, fue invitado varias veces por la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo como solista tanto de clarinete como de saxofón en obras de Musorgsky, Ravel, Bizet y Gershuin donde demostró su virtuosismo también para la música clásica. También fue Director de la Orquesta Municipal de Mendoza con la cual interpretó además de jazz, folklore, tango y música clásica como por ejemplo quinteto para clarinete de Mozart, con arreglos musicales de su autoría.
Además, hizo los arreglos de la suite de Gershuin que le demandó meses de trabajo, cuyo gran mérito fueron las adaptaciones a quintetos de obras como “Un Americano en París” y “Rapsodia en Blue”. Para dar una idea basta imaginar lo que significa trasladar a un clarinete toda la sección de vientos de una sinfónica.
Tenía tal maestría de la técnica del instrumento que lo hacía sentirse tan cómodo con Mozart y Debussy como con el jazz y su swing.
Hay que decir que el trabajo principal de Cacho Pontino fue el de enólogo en el antiguo banco Industrial de Desarrollo, en el que trabajó 35 años.
“Fue un ejemplo como esposo como padre y que le dio mucho amor a sus nietos, por los que se derretía y, por supuesto, que por sobre todo fue ‘ buena gente’ alguien con valores muy altos y sin dudas, un ejemplo a seguir”, comentaron su mujer y su hija Graciela.
En definitiva, fueron 85 años de amor por la música, que hoy nos sigue acompañando.