Una gran excavación comenzó ayer en un vertedero de basura en Medellín en busca de restos de desaparecidos durante el conflicto armado que azota a Colombia desde hace más de medio siglo y que, según testimonios, yacen por decenas bajo toneladas de escombros.
El operativo oficial tiene lugar en La Escombrera, un vertedero ubicado en la Comuna 13, una popular barriada en el oeste de Medellín, escenario del accionar de guerrillas, paramilitares y agentes del Estado y donde podría haber enterradas entre 90 personas, según la Fiscalía, y 300, según organizaciones de derechos humanos.
“Es un evento histórico, no solamente para las víctimas de las comunas de Medellín y para sus familiares, sino para el proceso de reparación de víctimas en toda Colombia”, dijo a periodistas el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, al iniciarse las labores con una ceremonia religiosa y un acto simbólico en homenaje a los desaparecidos.
Pobladores y activistas celebraron que finalmente se desentierre la verdad de lo ocurrido en las últimas dos décadas en la Comuna 13. “La desaparición forzada implica vivir de forma permanente con dolor e incertidumbre”, dijo Margarita Restrepo, integrante de la ONG Mujeres Caminando por la Verdad. “Es por fin aceptar que esto pasó y es un paso adelante”, señaló el rapero y líder barrial Jeison Castaño.
La violencia de la conflagración interna en Colombia ha marcado la historia de la Comuna 13, donde hoy viven unas 250.000 personas en barrios extendidos entre cerros y donde siguen actuando bandas de narcotráfico y extorsión.
Allí, hace unos 25 años operaban milicias de guerrillas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). A fines de la década de 1990, grupos armados irregulares de extrema derecha entraron a disputarles el dominio hasta que agentes del Estado tomaron el sitio a sangre y fuego a comienzos de los 2000.