Al mejor estilo de una big band de New Orleans o de un ensamble balcánico, Brassass es una banda de bronces y batería que, como bien lo advierte su denominación, hace sonar los metales a fuego intenso.
Al mejor estilo de una big band de New Orleans o de un ensamble balcánico, Brassass es una banda de bronces y batería que, como bien lo advierte su denominación, hace sonar los metales a fuego intenso.
De sus nueve integrantes -todos con kilometraje musical y academia de música encima- emana no sólo el swing sino el amor por toda suerte de juego rítmico. Su versatilidad, pues, los llevó a dar el gran paso hacia la composición. Ese es uno de sus grandes aciertos: obras propias, escritas en partituras, fogueadas en charlas y asados, en busca de la identidad sonora.
“Los vientos suelen aparecer en las bandas sólo en calidad de adorno, en este caso quisimos hacer una donde los fueran protagonistas”, dice Lucas Luchetti, el único que no sopla en el grupo pero que percute sin parar. De modo que trompetas, trombones, saxos llevan el dibujo armónico. Y la capacidad pulmonar de sus músicos agita las moléculas del aire. Mientras, la tuba cumple el papel del contrabajo o de los graves del piano y a pura energía sostiene la base rítmica.
La mayoría de los integrantes de Brassass empezó a soplar en la infancia, a instancia de algún profesor de música que nucleaba talentos para la banda de niños exploradores.
Así, muchos quedaron enganchados al instrumento y, tras oficios y estudios diversos, regresaron al encanto de los metales con el afán de formarse profesionalmente en la Escuela de Música.
En esos pasillos empezaron a intercambiar ideas y, el año pasado, decidieron integrar cada background (algunos venían del rock, otros del jazz, otros de la fusión latina) y poner los caños al frente. Algo tan raro para la escena musical cuyana como prometedor.
“Dentro del mundo de la canción instrumental, con una fuerte impronta latinoamericana”, por ahí va el sonido Brassass, que para ejemplificar ya lanzó a YouTube los videos de sus temas “Grooverto” y “Meduza” (ambos grabados mediante el estudio portátil de AviMusic) como parte de una trilogía que pronto subirá su tercera entrega a la red. Y todo indica que no piensan parar hasta el mismísimo Festival de Montreaux. La meca, esa plataforma donde se da una mezcla todoterreno de experiencias musicales.
Por ahora, pisan esta tierra: “Queremos investigar para nosotros mismos. Y el resultado va dando esto que está bueno y abre el abanico para que la gente que toca bronces pueda tener otro rol”.
Lo constante en las canciones de Brassass es esa sensación rítmicamente expansiva, ese sentido de swing creado por la interacción de la música interpretada por la sección rítmica de una banda (batería, bajo eléctrico o contrabajo, guitarra y teclados), pero de la que aquí se hacen cargo los hipnóticos metales.
Los integrantes de esta Brass Band son Abel Mansotti (el hombre de la tuba), Lucas Lucchetti (batería, percusión y composición), Leonardo Altavilla (trompeta, composición y arreglos), Damian Garrido (trompeta), David Tchrikishvili (trompeta), Emmanuel Cruz (saxo alto), Guillermo Levis (saxo tenor), Job Beron (trombón) y Rodrigo Martínez (trombón).