Una noche tras seducir a la audiencia con su nítida voz, Bozo Vreco desapareció del escenario y regresó momentos después para continuar su concierto, vestido de mujer.
Una noche tras seducir a la audiencia con su nítida voz, Bozo Vreco desapareció del escenario y regresó momentos después para continuar su concierto, vestido de mujer.
En un país famosamente machista como Bosnia, donde la mayoría de los gays se quedan en el closet, se necesitó cierto tiempo para entender lo que había ocurrido. Pero cuando las cosas quedaron claras, el público la ovacionó.
“No me dio miedo”, recordó Vreco. “Quería ver su reacción ante lo que soy yo, ver si es suficiente ser honesto con la gente que te ama, y lo es”. Dos años más tarde, la cantante travesti de 31 años es uno de los astros más queridos del país, su voz es descrita por sus fans como “encantadora” y “mágica”.
La honestidad y sus interpretaciones emotivas de “sevdalinka” - canciones bosnias sobre mal de amores- han dejado muchas veces al público, y a ella mismo, en lágrimas. Su pasión y su fuerza artística llevaron a que incluso los conservadores olvidaran sus prejuicios, algunos para siempre.