El ex primer ministro y líder de la derecha italiana Silvio Berlusconi cambió de parecer frente a la rebelión de sus parlamentarios y garantizó ayer en el Senado la continuidad del gobierno de coalición de derecha-izquierda liderado por el socialdemócrata Enrico Letta.
La decisión de Berlusconi de apoyar al gobierno sorprendió sobre todo a los senadores del centro-izquierda, quienes asistieron atónitos a su declaración a favor de Letta, mientras sus copartidarios aplaudían y el primer ministro sonreía.
El gobierno de Letta logró durante la votación una amplia mayoría en el Senado -235 votos y 70 en contra- al término de una jornada inesperada durante la cual Berlusconi dio marcha atrás pese a haber amenazado durante cuatro días con hacer caer al gobierno, provocando una grave crisis que afectó las bolsas y hasta la prima de riesgo.
Pocas horas después, la Cámara de Diputados aprobó, sin sorpresas, otro voto de confianza por 435 a favor y 162 en contra.
"Hemos decidido, después de un intrincado debate interno, votar en favor de la confianza", anunció ante el Senado Berlusconi, quien había provocado la crisis obligando el sábado a los cinco ministros de su partido a dimitir.
"Italia necesita un gobierno que realice las reformas", reconoció el líder indiscutible de la derecha italiana, al evitar lo que hubiera podido ser una derrota personal histórica.