Tras semanas de relativa calma y un débil compromiso entre gobierno y oposición, la crisis volvió a escalar ayer en Ucrania, donde 18 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos en Kiev en la jornada más sangrienta en casi tres meses de protestas.
Ya entrada la noche y tras los duros choques entre policías y manifestantes, miles de agentes del orden intentaron desalojar la plaza de la Independencia, principal bastión de las protestas antigubernamentales iniciadas en noviembre, pero los manifestantes resistieron con fiereza.
Con la ayuda de tres camiones hidrantes, la policía derribó barricadas construidas por los opositores al presidente Viktor Yanukovich quienes, en un número cercano a los 20.000, prendieron fuego a varias carpas y lanzaron adoquines y petardos contra los policías antidisturbios.
Los oficiales se apostaron en las entradas de la plaza y pidieron por megáfono que todos se retiraran de forma voluntaria, como lo hizo poco antes uno de los principales líderes de la oposición, el ex campeón mundial de boxeo y referente moderado del movimiento, Vitali Klitschko.
Imágenes de la señal local, Espresso TV, mostraron una plaza de la Independencia abarrotada de manifestantes, que escuchaban atentos los encendidos discursos de los dirigentes opositores que seguían atrincherados en el corazón del campamento, pese al operativo.
Para frenar el avance policial, los manifestantes hicieron una especie de barrera con grandes fogatas, que ardían y tapaban el cielo con una enorme nube negra.
El débil equilibrio alcanzado este mes había estallado por los aires a la mañana de ayer cuando miles de manifestantes antigubernamentales prendieron fuego a los camiones de la policía antimotines que les bloqueaba el ingreso al Parlamento, donde oficialismo y oposición discutían una posible reforma constitucional para desactivar la crisis política.
Los opositores enfrentaron a la policía con piedras y los oficiales respondieron reprimiendo con bombas de estruendo. Rápidamente la escena se convirtió en una batalla campal. Un grupo de manifestantes intentó asaltar la sede de la fuerza gubernamental, el Partido de las Regiones, en Kiev. La policía logró repelerlos, pero no antes de que los opositores lanzaran bombas molotov e incendiaran parte del edificio.
Según un comunicado oficial del Ministerio de Salud, 11 de los muertos eran civiles, entre ellos 3 que fueron baleados, mientras que los otros 7 muertos eran policías, todos ellos heridos de bala.
Según el Ministerio del Interior, los choques dejaron cientos de heridos entre los manifestantes y alrededor de 50 entre la policía
Ante el descontrol que reinaba en el centro de Kiev ayer al mediodía, el gobierno anunció que daba hasta la primera hora de la tarde para desalojar completamente la plaza de la Independencia.
En esa plaza se erige el campamento central de las protestas que comenzaron el 24 de noviembre pasado, cuando Yanukovich suspendió la firma de un Acuerdo de Cooperación con la Unión Europea (UE) por presunta presión de su principal aliado, Rusia. Dos horas después del plazo del ultimátum gubernamental, la policía comenzó a avanzar sobre las barricadas construidas por la oposición, pero los manifestantes se mantuvieron dentro de la plaza y comenzaron un acto con discursos.
El diario local Kyiv Post informó que el presidente Yanukovich convocó para hoy a los líderes de la oposición para una reunión de emergencia, poco después de que el fiscal general del país advirtiera a la oposición que pediría "las penas más duras" para todos aquellos detenidos en la jornada de ayer.
La profunda crisis política en Ucrania, que ya dejó un total de 24 muertos, esconde un pulseada entre las potencias occidentales y Rusia, que ayer volvió a hacerse patente. Mientras Rusia aseguró que la nueva escalada de violencia es "resultado de la política de connivencia de los políticos occidentales que desde el inicio de la crisis pasaron por alto las acciones agresivas de las fuerzas radicales ucranianas", Estados Unidos pidió al presidente ucraniano terminar la "confrontación".
"Estamos consternados por la violencia que está teniendo lugar en el centro de Kiev y por los informes de la policía armada antidisturbios alrededor de la plaza de la Independencia", dijo una vocera del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Laura Lucas.
Pero mientras Moscú y Washington se limitaron a repartir culpas, Europa fue aún más lejos y amenazó con sancionar a Kiev.
"El responsable de las decisiones que lleven a un baño de sangre en Ucrania debe contar con que Europa reconsidere su reserva a aplicar sanciones personales", advirtió el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.