La presidenta chilena, la socialista Michelle Bachelet, anunció ayer el relevo de tres ministros, los titulares de Justicia, Energía y Bienes Nacionales, una iniciativa que pretende revertir la pérdida de popularidad del gobierno.
La presidenta chilena, la socialista Michelle Bachelet, anunció ayer el relevo de tres ministros, los titulares de Justicia, Energía y Bienes Nacionales, una iniciativa que pretende revertir la pérdida de popularidad del gobierno.
En un breve acto en el Palacio de La Moneda, la presidenta anunció las renuncias de la titular de Justicia, Javiera Blanco, que estaba en una posición insostenible por diferentes escándalos surgidos en las últimas semanas, y el de Energía, Máximo Pacheco, uno de los ministros mejor valorados del equipo de Bachelet.
Asimismo, designó a la abogada de la Universidad de Chile Nivia Palma, experta en Cultura, para ocupar la cartera de Bienes Nacionales en reemplazo de Víctor Osorio.
Las críticas a estos cambios acotados no se han hecho esperar, incluso por parte de los socios del gobierno de coalición de centroizquierda.
“Hay una revisión pendiente. Este cambio no es suficiente”, dijo Goic a la cadena CNN-Chile, en clara referencia al esperado reemplazo del equipo político del gobierno, que se mantiene en el cargo pese al revés que sufrió esta semana al tener que retirar un proyecto de ley por falta de apoyo, incluso dentro de sus filas.
El gobierno pretendía subsanar con una ley los errores aparecidos en el padrón electoral, en el que cerca de medio millón de ciudadanos han sido objeto de un cambio de domicilio electoral inopinado, lo que dificultará que puedan votar en los comicios municipales de este domingo 23 de octubre.
Este error del padrón electoral es la gota que ha colmado el vaso de los escándalos que han afectado en particular a la ya ex titular de Justicia Javiera Blanco, fuertemente cuestionada por las más de 200 muertes registradas desde 2005 en los centros del Servicio Nacional de Menores y que llevó a la presidenta a intervenirlo.
Imputaron a ex candidato por fraude en facturas
La justicia chilena imputó ayer al ex candidato presidencial en 2009 Marco Enríquez-Ominami por delitos tributarios al facilitar la emisión de facturas falsas para fines políticos.
La Fiscalía consideró que el popular político “facilitó” la emisión de 36 facturas falsas por su ex jefe de campaña, Cristian Warner, del 2011 al 2014, por cerca de 391 millones de pesos (unos U$S 585.000) por servicios que nunca habrían sido prestados.
Warner habría emitido las facturas a través de Comunicaciones Publicidad y Marketing EIRL a SQM Salar, una filial de la minera Soquimich, que estuvo controlada hasta hace poco por el ex yerno del dictador Augusto Pinochet, Julio Ponce.