Atrapados sin salida

A veces uno piensa, si es preferible tomar conocimiento de los actos delictivos que a diario suceden en nuestra provincia o, por el contrario, ignorarlos no queriendo ver la realidad circundante, estando la situación en este último caso "en manos de Dios".

Si uno está interiorizado, se desarrolla un estado de alerta permanente, de zozobra en todo momento, de incertidumbre de lo que pueda pasar en un instante, de temor ante un hecho criminal inesperado con consecuencias imprevisibles.

Quienes estamos inmersos en este estado, tratamos de tomar todos los recaudos posibles: no transitar en altas horas de la noche por calles desiertas y oscuras; las mujeres caminar por las veredas con las carteras del lado de la pared; estar atentos al detener los vehículos en un semáforo; desconfiar de los ocupantes de las motos; llevar el dinero justo y suficiente; poner a resguardo el celular, etcétera.

Los asaltos no ocurren solamente de noche sino también a plena luz del día.

Y siempre hay que tener en cuenta que debe privilegiarse a la persona por sobre cualquier bien material.

A pesar de sopesar todos los riesgos, las consecuencias son casi inevitables.

La sorpresa y el salvaje ataque logran su cometido.

Ni hablar de las consecuencias psicológicas y físicas que acarrean estos atracos (ataques de pánico, fobias, lesiones y hasta la muerte).

En el diario vivir, se percibe en el ambiente y en la gente intranquilidad, desasosiego: por el temor de ser víctima de una entradera o salidera de una vivienda o negocio, a la presencia cercana de personas que nos parecen sospechosas, ya sea por su aspecto físico o vestimenta... a los motochorros.

En fin, nadie se salva de este flagelo, estos malvivientes no tienen piedad ni con los bebés ni con los ancianos.

No basta que el gobierno haga alarde de la compra de motos y móviles policiales, si su presencia no se observa en las calles.

La Justicia no está ajena a esta problemática del delito; ¡hasta cuándo! vamos a tolerar la pasividad de los jueces, las prisiones domiciliarias, la puerta giratoria de entrada y salida de los delincuentes, las pulseras/tobilleras electrónicas de control de detenidos domiciliarios, el no cumplimiento total de la pena condenatoria.

No hay mayor injusticia que la justicia simulada.

Sergio Miguel Rovira 
DNI 7.617.096

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