Una bomba mató ayer a al menos a 22 personas y dejó otras 60 heridas al explotar en el medio de un mercado abarrotado de gente en la localidad de Parachinar, en la zona tribal de Pakistán, fronteriza con Afganistán.
Una bomba mató ayer a al menos a 22 personas y dejó otras 60 heridas al explotar en el medio de un mercado abarrotado de gente en la localidad de Parachinar, en la zona tribal de Pakistán, fronteriza con Afganistán.
La mayoría de las víctimas fatales pertenecen a la minoría chiíta. “La gente tiene miedo tras el ataque, ya que ha habido paz durante los dos últimos años en Parachinar, un área mayoritariamente chiíta donde antes había asesinatos sectarios y muchos muertos”, destacó un funcionario.
Se sospecha que la bomba fue detonada por un atacante suicida y al menos dos sospechosos de estar vinculado con este presunto agresor ya fueron detenidos por la policía.
El ataque no fue reivindicado por ninguno de los grupos insurgentes que operan en Pakistán. Medios locales ya apuntan a dos de las milicias más activas en golpear a la minoría chiita, la red Al Qaeda y los talibanes paquistaníes.
Pese a que desde el gobierno local sostienen que la situación era segura en Parachinar, esta localidad y las ciudades de la zona tribal han sido escenario habitual de ataques y enfrentamientos entre el Ejército y grupos insurgentes locales y de la vecina región de Waziristán, otra parte del territorio paquistaní fronterizo con Afganistán.