8 de junio de 2014 - 00:00

Asumió Poroshenko: "Crimea ha sido y será siempre ucraniana"

Petro Poroshenko prometió ayer en su discurso de investidura como presidente de Ucrania mantener la unidad del país, amenazado por la insurrección separatista en el Este, un día después de una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, que ha despertado esperanzas de paz.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry dijo por su parte ayer que confiaba en que la crisis en Ucrania se iba a apaciguar y que no habría que imponer nuevas sanciones a Rusia.

Elegido el 25 de mayo con el 54,7% de los votos, el multimillonario pro occidental de 48 años prestó juramento ante el Parlamento y sobre la Constitución y el Evangelio. Poroshenko, que sucede el frente del país al presidente prorruso Viktor Yanukovich, destituido a finales de febrero después de tres meses de protestas proeuropeas, tiene ahora la difícil tarea de concretar sus aspiraciones europeas, sacar a Ucrania de una recesión agravada con la crisis actual y, sobre todo, unir a un país al borde de la guerra civil.

El presidente ucraniano se dirigió en ruso a los habitantes del Este del país, escenario de una insurrección separatista prorrusa, a quienes prometió descentralizar el poder y garantizar el uso libre de la lengua rusa. Por el contrario rechazó todo "compromiso" con Rusia acerca de la orientación europea de su país y la pertenencia de Crimea a Ucrania.

"Crimea ha sido y será siempre ucraniana", declaró, desatando aplausos en el Parlamento, en presencia de numerosos jefes de Estado extranjeros. "Se lo dije claramente" a Putin, añadió. Putin, que no ha reconocido formalmente la victoria de Poroshenko, dijo que en general la postura del dirigente ucraniano era "justa".

"Ucrania debe demostrar buena voluntad y detener la operación de represión", añadió. El presidente ruso dio la orden a sus guardias fronterizos de tomar todas las medidas necesarias para evitar cruces ilegales después de que el gobierno de Ucrania admitiera el jueves que tres de sus puestos fronterizos en la región de Lugansk están en manos de los separatistas, según las agencias rusas.

El embajador de Rusia en Ucrania Mijail Zurabov dijo ayer, de vuelta a Kiev por primera vez desde finales de febrero, que el diálogo propuesto por Poroshenko era "esperanzador" y los primeros contactos se podrían dar en los próximos días.

"Para nosotros es indispensable detener la operación militar", dijo Zurabov, después de dos meses de enfrentamientos entre las tropas ucranianas y los rebeldes.

El consejero de uno de los jefes separatistas de Donetsk falleció el viernes por disparos en el centro de la ciudad, mientras que el ejército ucraniano lamentó por su parte la pérdida ayer de tres miembros de la tripulación de un avión militar abatido por los rebeldes. Rusia, que consideraba ilegítimo el gobierno de transición que se instauró después de la caída de Yanukovich, ha calificado al nuevo presidente de "socio serio".

Ante los responsables internacionales, Poroshenko apostó por la firma "como muy tarde el 27 de junio" de un tratado de libre comercio con la UE, al que había renunciado Yanukovich en noviembre, así como por la integración de Ucrania en la Unión Europea más adelante. EEUU anunció una ayuda de U$S 48 millones para ayudar a Kiev a consolidar la unión nacional y a aplicar las reformas financieras. Por su parte, el líder de Crimea, Serguei Axionov dijo tajantemente: "Crimea nunca volverá a ser ucraniana".

La OTAN y la UE han saludado la investidura de Poroshenko y han recordado que Ucrania tiene el apoyo de ambas instituciones para mantener su integridad territorial y su estabilidad. 

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