A tres meses de haberse realizado el Almuerzo de Fin de Cosecha, desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este sostuvieron que la inflación, la presión tributaria y la falta de competitividad “han adquirido una importancia tan relevante que no pueden desconocerse; sus síntomas están a la vista, suspensiones y despidos, caída en el consumo de vinos, pérdida de exportaciones, aumentos de la tasa de interés, parálisis del mercado de traslado y precios ofrecidos por debajo del costo, venta de propiedades, entre otros”.
Para la entidad gremial del Este, la escasa respuesta de las autoridades nacionales se ha corroborado ante la falta de resultados prometidos a través del Convenio Marco de la Cadena de Valor Vitivinícola, “al cual no adherimos atento a que, como preveíamos, resultaría un mero gesto político sin soluciones de fondo”.
Agregaron que “en el orden provincial se siguen manteniendo estructuras empresarias vitivinícolas amparadas por el Estado que lleva al ejercicio de un gremialismo que no advierte, no reclama ni propone y mucho menos acompaña a sus pares. Por el contrario, puja por mantener una política vitivinícola que asegure un statu quo acorde a sus comodidades e intereses, razón por la cuál no se puede esperar nada de las medidas que se acuerden con estos sectores”.
El comunicado de prensa firmando por Mauro Sosa expresa que la crisis se profundiza con sus propias y particulares problemáticas hasta el punto de volver a debatir medidas como la emisión de un bono estilo Tidavidem, bloqueos, prohibiciones, subsidios, lo cual demuestra que la negativa a revisar en tiempo y forma tanto el acuerdo Mendoza-San Juan como una revisión integral del plan estratégico 2020, tal como proponíamos e insistimos en los últimos años, nos ha dejado vulnerables y condenados a una lenta pero inexorable desaparición, todo lo contrario a los objetivos que nos propusimos.