La Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición, resolvió ayer iniciar un juicio político al presidente Nicolás Maduro por la supuesta ruptura del orden democrático y la violación de los derechos humanos.
La Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición, resolvió ayer iniciar un juicio político al presidente Nicolás Maduro por la supuesta ruptura del orden democrático y la violación de los derechos humanos.
“Esta Cámara puede determinar la responsabilidad política del presidente de la república”, dijo el diputado Henry Ramos Allup, presidente del Congreso unicameral.
La iniciativa busca someter al mandatario a un juicio político y eventualmente solicitar a la Contraloría General y la Fiscalía General “que intente las acciones a que haya lugar para hacer efectivas esas responsabilidades” que tendrían sanciones “penales y administrativas”, acotó el legislador.
Los legisladores opositores también acordaron citar a Maduro para el martes 1 de noviembre “para que responda por las graves violaciones a la constitución y los derechos humanos”.
Antes miles de seguidores en un acto de bienvenida tras su gira por países de Medio Oriente, Maduro exclamó que “no vamos a permitir golpe parlamentario de ningún tipo, que lo sepa la derecha aquí y la derecha allá (en el extranjero)”.
El mandatario acusó una vez más a Estados Unidos de planear el derrocamiento de los gobiernos de izquierda en América Latina.
“Esto que estamos viendo ahora, yo solamente lo califico de una forma: esto es el coletazo de (Barack) Obama, porque Obama se va y antes de irse quiere hacerle daño a Venezuela”, aseveró.
Cualquier esfuerzo para enjuiciar a Maduro se espera que agrave aún más la crisis institucional que atraviesa el país sudamericano.
Pero lo más probable es que el proceso no prospere porque según la ley debe ser avalado por la Contraloría General y la Fiscalía General y refrendado por el Tribunal Supremo de Justicia, todos señalados de estar controlados por el oficialismo.
La iniciativa fue aprobada en medio de reclamos airados de la bancada oficialista, que por primera vez en 17 años es minoría en el Congreso.
La Asamblea aprobó “un documento que no tiene ninguna base legal, que no tiene ninguna base constitucional.
Han querido abrir un juicio político contra el presidente, facultad que no tiene la Asamblea Nacional según nuestra Constitución”, dijo el diputado Héctor Rodríguez, jefe de la bancada oficialista.
Pero Ramos Allup destacó que la violación de la constitución se manifiesta en el uso del Poder Judicial para “sostenerse en el poder” mediante “sentencias fraudulentas del Tribunal Supremo de Justicia”.
El máximo tribunal ha respaldado por decreto los poderes especiales para legislar de Maduro, ha limitado las funciones de control del Legislativo y ha declarado nula la mayoría de las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional.
La tensión política en Venezuela se intensificó luego de que el 20 de octubre las autoridades judiciales y electorales decidieron suspender una campaña de recolección de cerca de cuatro millones de firmas para someter a una consulta popular la salida de Maduro, cuya popularidad ha ido en descenso.
Los adversarios del gobierno consideraron la decisión un golpe de Estado con participación del gobierno.
En medio de una severa escasez de medicinas y alimentos y con la inflación más alta del mundo, 80% de los electores desean que Maduro abandone el poder, según diversas encuestas.
Los dirigentes de la oposición anunciaron además que intensificarán la presión sobre el gobierno con movilizaciones callejeras que comenzarán hoy con una protesta nacional llamada “la toma de Venezuela”.
Llamado opositor a la "toma de Venezuela"
La oposición venezolana llamó ayer nuevamente a una “gran” manifestación para hoy, en protesta por la suspensión del referéndum revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, a quien acusa de haber propiciado la ruptura del orden constitucional con un golpe a la voluntad popular.
El líder opositor Henrique Capriles, principal impulsor del referéndum, dijo que la protesta se realizará a pesar del anuncio de que el domingo próximo se iniciará un diálogo político entre el Gobierno y la oposición, con la facilitación del Vaticano.
Señaló que la realización de la llamada “toma de Venezuela” tendrá lugar en Caracas y en las capitales regionales del país. Agregó que al terminar la manifestación se anunciarán las próximas acciones.
“Tenemos que ser fuertes ante el Gobierno”, dijo. Explicó que en Caracas la marcha tendrá 7 puntos de partida y la concentración será en tres grandes autopistas, como ocurrió en la manifestación del 1 de setiembre.
DPA