El arsenal químico sirio, que existe desde hace décadas, está considerado como uno de los más importantes de Medio Oriente.
El arsenal químico sirio, que existe desde hace décadas, está considerado como uno de los más importantes de Medio Oriente.
El régimen sirio admitió por primera vez el 23 de julio 2012 poseer armas químicas y amenazó con utilizarlas en caso de intervención militar occidental, pero jamás contra su población.
En marzo 2013, el gobierno y los rebeldes se acusaron mutuamente de haber utilizado armas químicas en el conflicto y lo mismo hicieron con el ataque químico del 21 de agosto en las afueras de Damasco, que dejó cientos de muertos.
El programa químico sirio empezó en los años '70 con la ayuda de Egipto y luego de la ex Unión Soviética. Rusia, en los años 1990, y luego Irán, desde 2005, le han proporcionado apoyo, afirma la Nuclear Threat Initiative, una organización independiente que registra datos sobre las armas de destrucción masivas.
Según una experta del Instituto internacional de estudios estratégicos, se trata del "mayor programa de armas químicas de Oriente Próximo, creado con el objetivo de hacer frente al programa nuclear de Israel".
Sin embargo, un informe ruso-estadounidense presentado el 26 de setiembre en la Casa Blanca por expertos en armamento, citado por el diario The Washington Post, indicaba que el arsenal sirio es en gran parte "inutilizable" en su estado actual y que podría destruirse antes de lo previsto. Según estos expertos, Siria poseería más de 1.000 toneladas de armas químicas, de las cuales 300 son de gas mostaza, que tiene efectos asfixiantes.
El resto del arsenal estaría compuesto por elementos químicos líquidos, almacenados bajo forma binaria, es decir, bajo forma de dos productos químicos, llamados precursores, que se mezclan antes de utilizarse, según el diario.
Una reciente nota de los servicios de inteligencia de Francia afirma que el régimen sirio cuenta con "varios centenares de toneladas de iperita (gas mostaza)" y "gas sarín".
Afirma también que los científicos sirios "han desarrollado la iperita con nitrógeno, un agente vesicante (que ataca la piel), y también un neurotóxico cuya toxicidad es superior a la del gas sarín".
A finales de enero, la aviación israelí bombardeó cerca de Damasco un almacén de misiles tierra-aire y un complejo militar adyacente donde supuestamente había productos químicos. Israel teme que Siria transfiera armas al Hezbolá libanés, aliado suyo.
Según el diario The New York Times, ese bombardeo pudo dañar el principal centro sirio de investigación sobre armas biológicas y químicas.