15 de febrero de 2013 - 01:04

La argentina que fue testigo de la renuncia del Papa

Silvia Correale (50) es Postuladora de Beatos en la Santa Sede. Nació en Santa Fe pero fue bautizada en Mendoza. En la reunión para canonizar a Laura Montoya, el Papa sorprendió anunciando su dimisión. Había cien religiosos y ella era la única mujer.

"Renuntiare ita ut a die 28 februarii MMXIII, hora 29, sedes Romae, sedes Sancti Petri vacet". Estas palabras en latín fueron las que quebraron la rutina de la actividad que el propio Papa había organizado para las 11 de la mañana del pasado lunes 11 de febrero, en la que se hablaría sobre tres procesos de canonización. Pero Joseph Ratzinger, de 85 años, eligió ese momento para anunciar su renuncia desde el 28 de febrero a las 8 p.m., hora de Roma.

Hacía mucho tiempo que la vieja lengua de la Antigua Roma no se hacía presente en un hecho histórico que tuvo a unos cien privilegiados testigos, entre ellos la argentina Silvia Correale, quien se desempeña dentro de la organización de la Iglesia como Postuladora de Causas de Beatificación y Canonización de la Congregación de los Santos.

Esta abogada, experta en Derecho Canónico, lleva el caso de Laura Montoya, una religiosa colombiana cuya ceremonia de canonización se celebrará el próximo 12 de mayo. "Estaba allí porque se iba a anunciar el lugar y la fecha de esa canonización y nos encontramos con este discurso del Papa en el que planteó su renuncia. Fue un momento único y especial. Una verdadera experiencia porque fui la única mujer".

Esa mañana, la profesional rosarina se dirigió al Consistorio ordinario -reunión de los cardenales residentes en Roma y funcionarios del Vaticano- como parte de la rutina habitual de su trabajo, que consiste en ocuparse de los procesos de beatificación de todo el mundo. Pero el devenir de los hechos lo convirtió en otra cosa.

"Yo lo viví como un don de Dios porque los que estuvimos allí somos conscientes que hemos vivido un momento histórico". Como les pasó a otros que entendían la lengua en la que hablaba el Sumo Pontífice, Correale prefirió chequear que fuera cierto lo que habían escuchado sus oídos y traducido su cerebro:

"Tenía a mi lado al Postulador de México y le pregunté: ¿El Papa renunció? ?Sí, me parece que sí', me contestó. En ese momento se dio vuelta alguien de ceremonial y confirmó: ?Sí, sí, acaba de renunciar'. Entonces, le pregunté si los de su área sabían algo, pero me dijo que no. Me di cuenta que era una sorpresa para todos. Cuando el Papa estaba terminando su discurso, hubo un silencio absoluto en la sala, pero después todo fue muy sereno".

Según la abogada, todo el Consistorio no duró más de una hora, por lo que ella estima que los periodistas tardaron otra hora más en confirmar la noticia, ya que la Sala Stampa, el lugar que el Vaticano asigna a los medios de prensa, no está cerca del recinto del Palacio Apostólico en el que el Papa pronunció su discurso.

"Cuando salí, el padre Lombardi todavía no daba la conferencia de prensa y algunos periodistas de Colombia, que me esperaban por el caso de la madre Montoya, me preguntaron si era verdad lo que se decía sobre la renuncia del Santo Padre".

La santafesina aseguró que en los días previos nada hacía sospechar o intuir que Benedicto XVI dejaría su cargo. Incluso, estimó, "no creo que ni los cardenales supieran nada. Nosotros nos enteramos en ese momento y es lo que comentamos con otros integrantes de la Congregación de los Santos, porque ahora nos tenemos que organizar, ya que con la sede vacante, seguro se van a suspender las actividades internas de la curia. En teoría, todos los prefectos quedan cesantes y además deben entrar al Cónclave que elegirá al sucesor".

Correale, que por su trabajo ha participado de varias reuniones con Benedicto XVI, consideró que la decisión del Santo Padre es un "acto de lealtad, de humildad y de coherencia porque él mismo dijo que luego de un período de oración y reflexión se dio cuenta que no podía seguir adelante, que no tenía fuerzas para encarar una misión tan importante. Creo que nace de su profundo amor a Dios y a los hombres".

Al hablar del legado que deja el sacerdote alemán, la argentina destacó "el testimonio de su vida, la coherencia, la sencillez de su ministerio petrino... Ha sido una persona leal y justa que hizo las cosas de corazón. Nos queda su testimonio de persona coherente con su misión y la profundidad de su palabra". La Postuladora argentina admitió que si bien Benedicto tal vez no tuvo el carisma de su antecesor, Juan Pablo II, cuando uno "lo trataba en forma más cercana, se podía percibir que era una hombre de Dios y de una gran riqueza interior".

Las chances de Sandri

Desde 1998 y luego de especializarse durante muchos años en Derecho Canónico, Silvia Correale es Postuladora y se dedica a recibir las causas de personas que durante su paso terrenal se considera que han vivido como santos. El largo proceso es analizado por un órgano como la Congregación de Santos, que tiene sus oficinas en la misma Plaza San Pedro, con una vista privilegiada al aposento papal y a la famosa ventana por la que el Santo Padre saluda a los fieles.

Por ello, nuestra compatriota es palabra autorizada para hablar de las chances de Leonardo Sandri, el cardenal argentino que suena como uno de los candidatos a suceder a Joseph Ratzinger. "Es un poco difícil decirlo. Porque a partir del 1 de marzo, los cardenales tendrán reuniones previas al Cónclave en las que tratarán la problemática de la misión evangelizadora, la realidad y los desafíos mundiales que existen. Allí, ellos irán viendo quién es el cardenal que tiene los dones de Dios para dirigir mejor a la Iglesia. Por eso, creo que es un poco prematuro decir ahora cuáles serán las chances del cardenal Sandri".

En ese sentido, la Postuladora recordó que cuándo se designó a Ratzinger se pensó que era bueno elegir a un cardenal europeo para lograr una renovación espiritual del Viejo Continente. En esta línea, varios conocedores del ambiente eclesiástico insisten que la próxima elección puede favorecer a alguien de Latinoamérica y debido a que esa región es una de las principales para la Iglesia Católica.

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